La Poesías Castellanas, Miguel Antonio Caro

La vigorosa personalidad del colombiano Miguel Antonio Caro (1843-1909) se perfila con más claros contornos en las disciplinas más gratas a su espíritu y a su temperamento —la filosofía, la oratoria parlamentaria, la crítica literaria, la traducción. y el ensa­yo — que en la poesía.

Afluye a sus versos el reiterado recuerdo de formas y expre­siones, hábilmente modificadas, de las Odas de Fray Luis de León y de Horacio, de las poesías líricas de Góngora o de Lope de Vega. En las descripciones del paisaje na­tivo, el símil, de clara estirpe virgiliana, acude, irresistible, a trazar una extraña pincelada de égloga romana en el cuadro de tonalidades tropicales, produciendo en el conjunto un ingrato contraste artificioso. La fría severidad clásica que caracteriza la producción poética de Caro, puede expli­carse como una personal reacción contra los abusos y exageraciones del romanticis­mo decadente, que por entonces ejercía su anárquica vigencia en los dominios de la poesía sudamericana, y a la cual ni siquiera pudo sustraerse el mismo José Eusebio Caro, padre del insigne traductor de Virgilio.

En materia de poesía, el traductor supera con mucho al creador, y como tal, Caro recibió la consagración de personas de la autoridad y valimiento de Marcelino Menéndez Pelayo y Rufino José Cuervo.

D. Achury Valenzuela