La Náusea, J.P. Sartre

Antoine Roquentin se ha trasladado a Bouville, un pequeño centro de provincias para terminar un libro de historia. Un día, advierte de improviso una extraña sensación: nada le pa­rece ya como antes, los objetos le dejan una especie de náusea, el trabajo se le hace tedioso.

Mientras, consigna fielmente en un diario sus amargas reflexiones: describe el «formidable acontecimiento social» que constituye un domingo en provincias; cuenta la visita al museo, donde figuran los retratos de las celebridades locales; refiere con conmiseración e irritación las confidencias del Auto­didacta, un tipo al que ha conocido en la biblioteca, lleno de una candorosa fe en el humanitarismo.

La conciencia de existir provoca en Antoine una violenta repug­nancia: renuncia a dar cima a su investigación histórica. Solamente la música pone fin al vértigo de la náusea, y será la música la encargada de sugerirle la solución: crear, escribir un libro que deje huella de su experiencia y le per­mita «aceptarse».