La Flor, Anónimo

[Il flore]. Poema alegórico italiano de tema amoroso, descubierto en un manuscrito del siglo XV y publicado por primera vez en 1881. Es incierta la fe­cha de su composición, que, sin embargo, se puede colocar aproximadamente entre 1280 y 1310. La atribución a Dante, soste­nida por el primer editor, es muy dudosa. La flor es una interesante imitación del Roman de la Rosa (v.) de Guillaume de Lorris y de Jean de Meung, pero sin el apa­rato teológico y científico del modelo fran­cés. El poema describe, en 232 sonetos, las peripecias y los obstáculos encontrados y superados por el amante en la conquista de su dama, es decir, la «flor»: todo esto tiene lugar entre numerosas personificaciones de índole eroticopsicológica, entre las que, siempre siguiendo el modelo francés, brota viva la sátira social. El desarrollo narrativo se alterna hábilmente con el tono dramá­tico del debate, frecuente en la poesía antigua; en los últimos sonetos el lector se entera más claramente del significado exac­to que el autor da a la palabra «flor», de manera que el poema resulta decididamente erótico hasta en el título.

El amante es asistido y ayudado por el Amor, por Venus, por Razón, por Buenacogida [Bellaccoglienza], por el Amigo, por Riqueza, por Corte­sía y Liberalidad, por Piedad y Deleite, por Bienocultar [Bencelare], y Franqueza; pero también encuentra muchos obstáculos y ene­migos: Castidad y Aversión (desdén de la mujer), Obligada abstinencia [Costretta astinenza], Vergüenza, Miedo, Falsosemblante [Falsembiante], Malaboca, la Vieja, todas ellas personificaciones cuya clave psicoló­gica y social es fácil descubrir. El procedi­miento alegórico redime el atrevimiento del tema en el ingenioso mecanismo de la in­vención, en la puntual relación entre los dos planos alegórico y real, psicológico y social, y crea en este poema un clima de vitalidad socarrona y despreocupada. Por­que la sensualidad de la obra es siempre franca e ingeniosa, alegremente cínica, si se quiere, pero nunca morbosa y lasciva. La flor, en suma, es una flor italiana, cogida en el multicolor jardín del alegre sensua­lismo galo.

D. Mattalía