Flor de Durazno, Gustavo Martínez Zuviría

La más popular novela del narrador argentino Gustavo Martínez Zuviría (n. 1883), quien inauguró con ella, publicada en 1911, el pseudónimo de «Hugo Wast». Es una historia sentimental que tiene por escenario las sierras de Cór­doba, y por protagonista a Riña, muchacha campesina pura y hermosa, prometida a Fa­bián y seducida por un joven rico de la ciudad, que le da una hija, Dolores.

Un duraznero que la madre de Riña plantó el día de su bautizo, vinculado simbólicamente a la vida de la campesina, da título a la novela. Sabiéndose encinta, Riña huye del rancho paterno y va a servir a la ciudad, donde afronta la miseria y corre el riesgo de prostituirse. Cuando se decide a volver, un buen cura, el padre Rochero, consigue reconciliarla y casarla con Fabián, el novio traicionado mientras era conscripto de ma­rina. Este cura rústico y francote es la fi­gura más real de la novela; el autor repre­sentó en él, con un nombre aproximativo, a un popular y casi legendario sacerdote conocido por el «cura gaucho». A poco, en el nuevo hogar empiezan a pesar sobre Riña los celos retrospectivos del marido y la hostilidad del padre. Estos sentimientos se enardecen a pesar de la muerte del hijo que le ha nacido al matrimonio, y queda la pequeña Dolores como recuerdo de la pasada falta. Miguel, el seductor, vuelto a la sierra en unas vacaciones, halla la muer­te a manos de Fabián; éste se ahorca en la cárcel; antes, el dolor había roto el corazón de Riña.

Sobre tanta desgracia sonríe tar­díamente la bondad de Dios: tres años des­pués, Germán, el padre, ciego, accede a compartir el amor de Dolores, a la cual ha cobrado cariño, con doña Encarnación, la madre del seductor, antes egoísta y sorda a la piedad, y deseosa ahora de tener a su lado a la nieta. La dama disfrutará de ese compartido cariño en verano, porque en el invierno el clima de las sierras le es perjudicial. Sencillas descripciones del pai­saje en prosa llana y multitud de tipos ca­racterísticos de las sierras cordobesas hacen de esta historia un relato edificante, pues el autor, hombre de firme religiosidad, ha cuidado siempre la limpieza moral de sus libros, anteponiéndola a los perturbadores sondeos psicológicos; una novela para am­plios círculos de lectores que han asegurado su éxito en el mundo hispanohablante y en ocho traducciones a diferentes idiomas.

F. Giusti