La Esposa Persa, Carlo Goldoni

[La sposa persiana]. Comedia en cinco actos, en verso, primera de la trilogía de Hircana (v. más abajo Hircana en Julfa e Hircana en Ispahán), que fue representada por primera vez en 1753. Es­crita el mismo año en que se estrenó La posadera (v.), esta comedia, con que Gol­doni vuelve a los temas exóticos predilec­tos del teatro de su tiempo, se podría ex­plicar, exteriormente, como una necesidad de ceder, de* cuando en cuando, al gusto del público y de los cómicos; es como una tentativa de rivalizar con Gozzi en su mis­mo terreno en que lo fantástico predomi­naba sobre lo humano y el mito sobre la realidad.

Pero más íntimamente debe considerarse como creación de la inextingui­ble vitalidad de Goldoni, y de aquella cu­riosidad suya siempre atenta, que lo im­pulsa a buscar lo universal humano bajo cualquier forma. La trama, rica en porme­nores, es substancialmente sencilla: Tamas, un joven persa, está enamorado de la es­clava Hircana (v.), pero su padre, el ha­cendista Machmut, lo ha ligado desde su infancia a Fátima, hija del guerrero tár­taro Osmán. Fátima llega a casa de Ta­mas pero le preparan una triste acogida: Cúrcuma, guardiana de las esclavas de Tamas, intenta darle un veneno, Hircana la ofende, Tamas le ordena que se vaya. La desventurada invoca la ayuda de Mach­mut, el cual se propone desembarazarse de una vez de Hircana, vendiéndola a Osmán. La fogosa Hircana, loca de celos, se dis­fraza de hombre, intenta matar a Tamas, y -acabaría mal a manos de Osmán si Fá­tima no intercediese por ella.

Tamas con­movido. comprende el amor de Fátima y corresponde a él. .Con la delicada figura goldoniana de Rosaura, convertida en Fátima, contrasta aquí un tipo femenino por el cual Goldoni sintió siempre simpatía; la mujer apasionada y voluntariosa, orgullosa de sus afectos, celosa de sus derechos. Y entre los dos caracteres el comediógrafo permanece incierto; en esta comedia pare­ce inclinarse en favor de Fátima, pero en las demás de la trilogía su preferencia vol­verá hacia Hircana. Un éxito extraordina­rio acogió La esposa persa, en que lo real y lo inverosímil alternan hábilmente; pero esta alternancia apenas consigue ocultar una falta de verdadera fusión entre los dos valores: hay en esta fábula demasia­da realidad, demasiados ecos de habla­duría veneciana para ser realmente una fábula, y demasiados elementos decorati­vos para llegar a poseer realidad poé­tica. Esta comedia sugirió a P. Chiari, en 1753, La schiava ciñese y a F. Griselini La schiava dell’Agá dei Gianizzeri in Constantinopoli (1756).

U. Dèttore

*     Hircana en Julfa [Ircana in Julfa]. Comedia en cinco actos en verso, fue representada en 1755. Hircana, abandonada por Tamás, es vendida como esclava y acogida, bajo disfraz de hombre, por el mercader Demetrio. Su esposa, Zulmira, su hermana Wiskia, sus sobrinas Marliotta y Ceona, se enamoran del apuesto esclavo, pero Zulmira, cuando descubre que Hircana es una mujer, furiosa por la desilusión y creyendo en un engaño de su marido, la encierra en una habitación donde Hircana moriría si las otras mujeres no la liberasen. Llega en tanto Tamas, que no puede olvidar a Hircana y está dispuesto a repudiar por ella a su esposa Fátima. Mientras intenta acercarse a su amada, es descubierto por Zulmira y Kiskia y denunciado a Demetrio; pero éste perdona al enamo­rado y como, en tanto, un fiel amigo de él, Alí, ha conseguido convencer a Fátima de que deje libre a su esposo y se case con él, Hircana y Tamas pueden coronar su amor. El tono de leyenda oriental se ate­núa en esta segunda comedia en que pre­domina sobre todo la intriga. Pero los personajes adquieren una realidad más hu­mana: Tamas, incierto entre la esposa y la amante, la sensual Zulmira, dispuesta a la acusación para ocultar sus intenciones culpables, Hircana, ora sosegadamente alti­va, ora encendida por relámpagos de celos, son personajes de un romanticismo exento de sentimentalismo y retórica, superado antes de tiempo, pues llegan casi al rea­lismo.

U. Dèttore

*   Hircana en Ispahán [Ircana in Ispahan], en cinco actos, en verso, última de la trilo­gía, fue representada en 1756. Machmut, eno­jado porque su hijo Tamas se ha casado con Hircana después de haber repudiado a Fátima, decide echarlo y tener en su casa a Fátima con su nuevo marido Alí. Pero Hircana, le hace creer que Tamas se ha matado desesperado por el odio paterno, y luego aprovecha su angustia, y su gozo al presentarse vivo Tamas, para obtener su perdón. En tanto, el padre de Fátima, Os­mán, quiere vengar a la hija repudiada, y parte contra Machmut, con los soldados de Scacch Bey. Empeñada la batalla a pesar de las órdenes del Bey, éste interviene contra Osmán, el cual entre tanto por poco mata a Machmut, a no ser porque acude Fátima, y lo manda encarcelar. Entre tanto, se en­conan más los celos entre Hircana y Fáti­ma: la primera pretende que Fátima deje la casa de Machmut a lo cual se opone éste, pues le debe la vida.

Finalmente Os­mán, puesto en libertad gracias a Machmut, pide perdón por su hostilidad y acoge en su propia casa a Fátima y Alí. Rica en co­lor local y movimiento, esta comedia, a pesar de ello, cierra la trilogía con un poco de cansancio; el contraste entre la fogosa Hircana y la suave Fátima no al­canza la intensidad obtenida en la primera de estas comedias; los caracteres al repetirse adquieren tonos artificiosos y a me­nudo se desvían, por exceso o por defecto, de su coherencia. Su instintivo equilibrio y su natural buen gusto permitieron a Gol­doni, que ya había llegado a plena madurez de su arte, plantar cara felizmente a sus adversarios en un género que no era el suyo; pero, para que el triunfo fuese com­pleto, hubiera sido necesario que el arte de la trilogía de Hircana se elevase al mito pasando a un nivel donde hubiese encon­trado a Shakespeare.

U. Dèttore