La Esposa de Hasán Agá

[Hassanagica]. Famoso canto popular croata, que dio a conocer a Europa occidental la be­lleza de la poesía popular servo-croata. La primera traducción que se hizo de la obra fue italiana, debida al periodista y natura­lista paduano, Alberto Fortis (1741-1803), que, en 1774, la publicó en su Viaje a Dalmacia, con el título Canción doliente de la noble esposa de Hasan Agá, insertando el texto junto a la traducción.

Goethe la tra­dujo al alemán, Herder la publicó en los Cantos Populares (v.) y esto contribuyó al excepcional éxito del canto, debido so­bre todo al típico interés de la época ro­mántica por la poesía popular. Hasán Agá está gravemente herido. Le visitan su ma­dre y su hermana; pero su mujer se siente cohibida por una especie de pudor. Enoja­do, Hasán le ordena que abandone su casa y vuelva junto a su madre. La mujer escu­cha la orden, desesperada, y al poco rato oye el ruido de cascos de un caballo. Creyendo que se trata de su marido, corre para precipitarse desde lo alto de una torre. Pero sus hijos, que han reconocido en el jinete a su tío, la detienen. El hermano calla y enseña la carta de repudio, en que está escrito que la mujer debe tomar su dote e irse a casa de su madre. Se separa con dolor de sus hijos y tienen que arrancarla a la fuerza de los brazos del menor.

Re­gresa a su casa, y al cabo de siete días em­piezan a llegar los primeros pretendientes. Ella, pensando en sus hijos, no quiere ver a nadie. Pero el duque, su hermano, la promete al cadí. Se fija la fecha de la boda y parten los enviados del cadí con la esposa. Cuando pasan delante de la casa de Hasán Agá, los hijos salen y ruegan a su madre que se detenga. Ella les entrega unos regalos: a los hijos cuchillos de oro y a las hijas vestidos largos hasta el suelo y también al pequeño le regala un traje. Hasán mira la escena y llama a sus hijos diciendo: «Venid aquí, pequeños huérfanos, que vuestra madre tiene el corazón de pie­dra». Al oír estas palabras, la mujer de Hasán Agá palidece y cae muerta. La le­yenda, tal como nos llega en el canto, no queda muy clara; y tampoco se desarrolla de una manera lógica. Pero, a pesar de cierta oscuridad, el relieve de los perso­najes y el poder evocativo de algunas es­cenas hacen de este canto, uno de los más bellos de la poesía popular europea.

L. Salvini