[The Duchess of Malfi]. Tragedia en cinco actos publicada en 1623, pero ya conocida en las escenas desde 1614. La acción procede de un cuento de Bandello (I, 26) incluido, a través de la versión francesa de Belleforest, en el famoso Palacio del Placer (v.) de Painter; y se desarrolla en los primeros años del siglo XVI en Malfi (Amalfi), en Roma y Milán. Fernando, duque de Calabria, está de acuerdo con su hermano cardenal para no permitir a su hermana viuda, la duquesa de Malfi, que se vuelva a casar. La razón, como el lector comprende al final del drama, es que quieren ser los únicos herederos de sus posesiones y sus haberes. Pero la duquesa, entre tantos cortesanos, cobardes, adúlteros e infieles, ha descubierto al único hombre verdaderamente honrado: Antonio, mayordomo de corte, a quien le revela su amor y con el que secretamente se casa.
Sus hermanos, que se hallan en Roma, no sospechan nada, pero Bosola (v.), una espía de Fernando en la corte de Malfi, llega a descubrir que la duquesa ha dado a luz un hijo y lo comunica en seguida al duque. Éste, enfurecido locamente, en principio quisiera ir a Malfi y matar a su hermana, pero acaba convenciéndose de que lo mejor es esperar para conocer el nombre de su amante. Llegado a Malfi hace que Bosola le entregue una llave falsa; penetra de repente en el aposento de su hermana, pero no encuentra a Antonio que había tenido tiempo de escabullirse. El duque riñe ásperamente a su hermana y le entrega un puñal para que se suicide. Entonces la duquesa decide huir con Antonio a Ancona; con una falsa acusación manda someter a proceso al mayordomo y lo destierra a Ancona; luego, fiándose imprudentemente de Bosola, le revela que Antonio es su marido.
La duquesa y Antonio son alcanzados en Loreto; Antonio consigue salvarse, huyendo hacia Milán, mientras que la duquesa es conducida prisionera a un castillo donde Bosola, por orden de los hermanos de aquélla, la estrangula junto con sus hijos. Después de este horroroso crimen Fernando se vuelve loco; Bosola, atormentado por el remordimiento, quiere salvar a Antonio, al que alcanza en Milán por orden del cardenal, pero por equivocación le mata. Furibundo, Bosola se arroja contra el cardenal y le mata; Femando, ya loco, apuñala a Bosola, pero éste, antes de morir, consigue matarle a su vez. Esta tragedia de Webster es una de las mejores entre las «tragedias de sangre» isabelinas, por la potencia de la representación, el horror trágico, la fuerza del diálogo y el grandioso relieve de las figuras. Pero, sobre todo, aparecen aquí unos motivos románticos que confirman la tesis de que este movimiento tuvo en Inglaterra sus más profundas raíces.
No solamente el «sentido de las ruinas» crea el clima escénico del último acto, sino que hay además, en toda la tragedia, una continuidad de motivos que retornan, de secretas afinidades sentimentales, de subterráneos destinos, en los que aparece madura la concepción romántica de un mundo secreto, de una interior fatalidad que se desarrolla paralelamente al entrelazamiento exterior de los hechos, siendo al mismo tiempo su profundo significado. Junto al Diablo Blanco (v.), la Duquesa de Malfi es la mejor tragedia de Webster. Lope de Vega escribió en 1618 un drama sobre el mismo argumento con el título El Mayordomo de la Duquesa de Malfi, pero parece fuera de duda la prioridad de la tragedia del inglés John Webster. [Traducción castellana de Enrique Diez Cañedo (Madrid, 1920)].
E. Allodoli

