La Condenación de Theron Ware, Harold Frederic

[Illumination or the damnation of Theron Ware]. Novela del escritor norteamericano Harold Frederic (1856-1898), publicada en 1896. El reverendo Theron Ware, joven pas­tor metodista, dotado de cualidades que ha­cían prever un porvenir luminoso, es nom­brado para la iglesia de Octavius, a pesar de la opinión general que esperaba para él un nombramiento mucho más importante y ventajoso. Las estrecheces materiales, la incomprensión y la increíble rusticidad de sus feligreses, oprimen al pastor, que busca casi una evasión en la amistad de algunos católicos irlandeses, inteligentes y libres, con los que casualmente se encuentra: el padre Forbes, el doctor Ledsman y la joven Celia Madden, bella y extravagante hija de uno de los más ricos habitantes de Octavius. Ellos ponen a Theron Ware en contacto con la ciencia, con el arte y con la música; gra­cias a esto se opera un gran cambio en él, y la religión a la que dedicara su vida se le antoja ahora sin contenido.

También las palabras de una mujer excepcionalmente intuitiva, la «hermana» Soulsby, le hacen creer en sí mismo y contribuyen a la trans­formación, pero la causa principal es su amor por Celia, que llega bien pronto a ser el motivo central de su vida. Ilusionado con las maneras libres y extrañas de la mu­chacha, Theron cree que ella le ama, y la sigue en un viaje a New York, decidido a abandonar por ella a su mujer, Alice, y a su ministerio. Pero Celia le dice brusca­mente que el cambio acaecido en él apare­ce a sus ojos y a los de sus amigos como una degeneración fastidiosa y despreciable. Anonadado por la confesión, Theron Ware enferma gravemente, pero socorrido por la «hermana» Soulsby, cura y deja la carrera religiosa. La condenación de Theron Ware pertenece al grupo de novelas americanas de fines del siglo pasado, que, junto con la Historia de una ciudad de provincia (v.) de Howe, representa la reacción a la li­teratura sentimental de la época. Es el es­tudio de una figura, según los preceptos del naturalismo, estudio seguido con seguridad y precisión, pero sin pretensiones pseudo- científicas y sin las predilecciones por lo bajo y lo torpe que son los caracteres más significativos y menos aceptables del natu­ralismo de Zola. La narración está hecha con tal calor y finura de intuición, con tan­to tacto, que los conceptos naturalistas con frecuencia quedan envueltos en una atmós­fera lírica, en la que la obra adquiere va­lidez y legitimidad artísticas.

M. R. Posani