La Comedieta de Ponza, Íñigo López de Mendoza

Poema es­pañol en 120 octavas en dodecasílabos de Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana (1398-1458), terminada de componer en Guadalajara el 4 de mayo de 1444, como dice en el «prohemio» a la condesa de Mó­dica, a quien explica el significado del tí­tulo: «Comedia es dicha aquella, cuyos comienzos son trabajosos, e después al medio e fin de sus días alegre, goçoso e bien aven­turado.» Es una visión de sabor dantesco inspirada en la derrota que en 1435 infligió a la flota aragonesa la escuadra genovesa cerca de la isla de Ponza, a la altura de Gaeta. El poema finge haber visto en sueños a las reinas de Aragón y de Navarra y a la infanta Catalina, mujeres respectivas de Al­fonso V de Aragón, de Juan de Navarra y del príncipe Enrique de Castilla, reunidas en coloquio. La reina Leonor, después de haber exaltado las glorias de su casa, pre­dice una gran desgracia próxima. Apenas ha acabado de hablar, un siervo trae una carta en la que se anuncia que en la batalla naval cerca de la isla de Ponza, la flota española ha sido derrotada por la genovesa y sus tres maridos han caído prisioneros.

La reina de Aragón se desmaya por el triste anuncio, y las demás mujeres y el poeta Boccaccio, que habla en italiano, la con­suelan. Al fin de las lamentaciones se pre­senta la Fortuna, personificada en una matrona ricamente vestida, que enumera cuán­to está en su poder y consuela entonces a las tres esposas anunciando la aproximación de acontecimientos faustos para la casa. Pro­fecía «post eventum». Los tres augustos personajes fueron efectivamente liberados al poco tiempo y Alfonso V de Aragón pudo apoderarse del reino de Nápoles. La come- dieta de Ponza es, como se ve, una compo­sición de actualidad y como casi todas las demás del marqués de Santillana representa el anhelo de conjunción entre la antigua li­teratura española y la nueva, impregnada de espíritu y formas italianizantes introducidas en España por micer Francisco Imperial. La descripción de la Fortuna deriva del can­to VII del «Infierno» de Dante, y Ticknor ha indicado en la obrita amplias paráfrasis de la segunda oda de los Épodos (v.) de Horacio.

A. R. Ferrarin