[La clemenza di Tito]. Drama en tres actos de Pietro Trapassi, llamado Metastasio (1698-1782), representado en Viena en 1734 con música de Antonio Caldara (1670-1736). Es uno de sus dramas más famosos porque ha sido puesto en música por más de una veintena de compositores, si bien dramáticamente sea uno de los menos logrados del autor. La clemencia de Tito aparece como una especie de patética obstinación en perdonar a todos los que conspiran contra él; es verdad que nunca consiguen herirlo, pero también es verdad que se trata de las más mezquinas intrigas de mujeres y de familiares que se puedan imaginar. Están, como siempre, las dos parejas de amantes: Tito tiene un amigo, Sexto, amante de Vitelia, hija del difunto emperador Vitelio; y Sexto tiene un amigo, Annio, amante de Servilia, su hermana. De una tercera pareja (Tito y Berenice) sólo aparece Tito; pero Berenice es la causa primera de donde surge el drama: la conjuración de Sexto contra Tito, alentado por Vitelia, celosa rival de Berenice. Pero el justo Tito ha hecho partir a Berenice, así es que Vitelia no tiene motivos de venganza, aun esperando que Tito pudiera preferirla, cosa que Sexto teme, conociendo la ambición de Vitelia. Tito piensa, en cambio, casarse con Servilia, y de aquí nace el resentimiento de Annio. Pero Servilia confiesa francamente a Tito que ama a Annio y Tito renuncia, entonces, generosamente, a ella. Entretanto, Vitelia cree que Servilia será emperatriz y vuelve a la idea de hacer morir a la infiel. Pero he aquí que Tito piensa entonces en casarse con Vitelia, que ahora quiere a todo trance deshacer la conjuración; pero las cosas siguen su camino y hasta se publica la noticia de que Tito ha sido asesinado. El Senado condena a muerte a los conjurados, comprendiendo a Annio; pero Tito los perdona a todos renunciando a todas las mujeres. Así, pues, la clemencia de Tito, se celebra con las bodas de Servilia y Annio, y de Vitelia y Sexto. La comicidad involuntaria de las situaciones y el capricho de los sentimientos, superan en esta obra a la virtuosidad métrica del poeta.
M. Firpo
Metastasio es tan dulce, tan suave y tan galante al expresar pasiones amorosas, que en muchos de sus dramas llega hasta las más profundas fibras de tu corazón, y te enternece hasta el punto de derramar lágrimas; y todo aquel que no es ni vándalo ni turco debe llorar, quiera o no quiera, sobre todo al leer su Clemencia de Tito y su José reconocido. (Baretti)
Es difícil leer la Clemencia de Tito y José sin derramar lágrimas; e Italia posee pocos párrafos más sublimes que ciertos pasajes de Cleonice, de Temístocles y de Régulo. (Stendhal)
* Tampoco musicalmente logró este melodrama dar vida a una obra maestra. Las páginas mejores están en la obra de Antonio Caldara (1670-1736) y en las de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), aun cuando sea ésta la que ofrece un menor interés en el opus mozartiano. Compuesta en sólo dieciocho días, se representó en Praga en el año 1791 y revela, aun dada su inconsistencia dramática, momentos de verdadera pureza lírica, que sólo el autor de Las bodas de Fígaro (v.) podía lograr con cualquier texto poético.
* Entre otras varias obras, recordamos las de Leonardo Leo (1649-1744), Roma, 1735; Johann Adoloh Hasse (1699-1783), Dresde, año 1737; Chíistophe-Willibald Gluck (1714- 1787), Nápoles, 1752, anterior a la reforma Calzabigi-Gluck, notable por algunas páginas dramáticas; Nicoló Jommelli (1714-1774), Stuttgart, 1753; Giuseppe Sarti (1729-1802), Padua, 1771; Pier Alessandro Guglielmi (1727-1804), Turín, 1875.

