La Ciudad y los perros, Mario Vargas Llosa

Estructurada sobre una anécdota muy sencilla, de base policíaca, el tratamiento formal y la pro­yección moral la convierten en un complejo relato. La ac­ción se desarrolla en el colegio militar de enseñanza se­cundaria de Lima, Leoncio Prado, y entre los «perros», alumnos del primer curso. Entre éstos se forma un pe­queño grupo, encabezado por el «Jaguar», que se enfren­ta a la violencia ejercida sobre ellos por los alumnos de los otros cursos, imponiendo, a su vez, una nueva vio­lencia. Uno de sus miembros roba un examen de quími­ca; descubierto el robo, todo el curso es castigado.

De­nunciado el culpable, que es expulsado, por Roberto Ara­na, el «Esclavo», víctima predilecta de las humillaciones del grupo, éste muere en extrañas circunstancias durante unas maniobras militares. Alberto, el «Poeta», intenta probar la culpabilidad del «Jaguar», ayudado por un ofi­cial honesto, el teniente Gamboa, pero el director del co­legio silenciará la investigación para no manchar el pres­tigio de la institución. El «Jaguar», que parece no ser cul­pable, se encierra en el silencio ante el repudio de sus compañeros. Al final de la obra Gamboa es destinado a una alejada guarnición. Años más tarde, olvidado el «Es­clavo», el «Jaguar» trabaja en un banco y se ha casado con Teresa, la muchacha que amaba Roberto Arana y que fue causa indirecta de la denuncia. Alberto se ha in­tegrado a la sociedad oligárquica de Lima.