[Diecinueve poesías antiguas]. Bajo este título se han reunido diecinueve poesías chinas antiguas, en la antología Chao Ming Wén Hsüan (v. Wên Hsüan) (compuesta en el siglo VI d. de C.). Se trata de poesías anónimas; el príncipe Hsiao T’ung, compilador de la mencionada antología, las reunió bajo este único título, y en la división cronológica las coloca antes de las poesías de Li Lin (siglo I d. de C.). La importancia de estas composiciones no consiste precisamente en su valor literario, aun siendo alto, sino en su valor histórico, debido a su antigüedad y al hecho de haber sido consideradas unas de las primeras composiciones poéticas cuyas frases están compuestas de cinco caracteres cada una (mientras la poesía china en los siglos antes de Cristo, como se nota en el Shih Ching (v.), se compone por regla general de frases escritas con cuatro caracteres). La crítica literaria moderna, sin embargo, las ha reconocido como menos antiguas de lo que se creía; razones internas y externas demuestran en efecto que la nueva poesía «de cinco caracteres» no se inició antes del siglo I d. de C.; y por otra parte las Diecinueve poesías parecen compuestas en el siglo II o III d. de C.
Cada una de ellas se suele titular con la primera frase del poema, que, además, indica su contenido. Tenemos así; «Andando y andando», «La verde hierba de la orilla del río», «El verde ciprés de la colina», «El alegre banquete de hoy», «Hay un alto palacio en el Noroeste», «Vadeando el río recojo las flores Fu-yin», «La luna que resplandece en la noche», «El bambú solitario», «Un árbol misterioso en el patio», «La lejana estrella Chien-niu», «Regresando en el coche», «La muralla oriental alta y larga», «Voy en coche a la puerta oriental», «Los ausentes se olvidan cada día más», «La vida humana no llega a los cien años», «El rígido frío anuncia el fin del año», «Con el principio del invierno aumenta el frío», «El huésped que ha llegado de lejos», «¿Por qué la luna quiere estar tan resplandeciente?». Se trata, como se ve, de momentos de la vida de todos los días, y más a menudo de sencillos motivos de paisaje, del tiempo o de la estación, evocados con pocas y precisas frases, que dan origen a breves meditaciones sobre la caducidad de la vida, empapadas de melancolía, según la filosofía pesimista dominante desde el siglo I en adelante. El estilo, que pertenece a la escuela clásica de los Han, es llano y de epigramática sencillez.
S. Lokwang

