Obra de Miguel Cañe (1851- 1905), una de las figuras intelectuales más preclaras de la generación argentina llamada del 80. En ella evoca el autor su vida estudiantil y la de sus compañeros de internado en el viejo Colegio Nacional de Buenos Aires, alrededor del año 65. Su relato, de una amenidad cautivante, es casi siempre de tono risueño y humorístico, aunque incluya páginas de melancólica emoción, como aquellas en que describe la muerte del doctor Agüero, rector del establecimiento. La pintura de algunos tipos y caracteres como el del célebre profesor Amadeo Jacques o los de ciertos alumnos traviesos y maleantes, la narración de aventuras y episodios pintorescos, está hecha de mano maestra, con espontaneidad y frescura insuperables. Por sus rasgos generales este libro ha sido comúnmente incluido dentro del género de la novela picaresca, bien que no sea propiamente obra de imaginación, sino una crónica de hechos reales, salpicada de simpáticas notas de lirismo juvenil y abrillantada por el espíritu vivaz e ingenioso del autor.
A. Melián Lafinur

