Poemas de Giosue Carducci (1835-1907) que constituyen el primero de los. varios libros en que Carducci dividió la edición completa en volumen único, de sus poesías. Comprenden las poesías escritas entre 1850 y 1860; sin embargo, Carducci se había ya «revelado» oficialmente y por primera vez como poeta con su famosas Rimas (v.) que no publicó hasta el 1857; por otra parte no toda la producción juvenil de Carducci fue incluida en Juvenilia, en cuya obra se reordenó la producción temprana del poeta, primero en la edición barberiana de sus poesías, publicada en 1871 y 1878, después en la edición elzeveriana de los Juvenilia publicada en Bolonia en 1880, y precedida de un prefacio que incluyó en las Confesiones y batallas (v.). En los Juvénilia Carducci afirma ser el «escudero de los clásicos»; ciertamente éstos fueron su vela de armas, y leídos a ochenta años de distancia, aparecen claramente como el cartel indicador de curva en el camino literario del siglo.
Su aspecto más vistoso es la polémica anti romántica que se traduce en una ostentación clásico-humanista o, si se quiere, tradicionalista, en aquel «Culto de la forma» que el joven poeta escribió con letras mayúsculas y flamantes en el estandarte de su reacción. Toda la dirección poética y estilística del último romanticismo, del cual, sin embargo, partió el joven Carducci, es negada plenamente en este lenguaje y en esta sintaxis poética, religiosamente calcada sobre los modelos clásicos italianos y latinos, que tiende a la estructura y a la composición laboriosa y sabia y a la plástica de la palabra y del ritmo contra el fácil y aproximativo melodismo de los últimos románticos; y es un alegre y escandaloso banqueteo de temas clasicomitológicos después de la dieta romántica; ¡y qué sabor herético en los resonantes cuartetos del himno a «Febo Apolo»; «De la quadriga eterea/ agitator sovrano. / sferza i focosi alipedi, /bellissimo Titano!». Ciertamente el conjunto de los Juvenilia es (y no podia ser de otra manera) artificioso: pues aun en medio de su fogosa reacción antirromántica el joven poeta acababa por absorber no pocos y esenciales motivos y principios románticos; el tradicionalismo humanista se mezcla en él a un auténtico y tumultuoso fondo individualista: motivos clásicos se mezclan con motivos románticos; y la idealidad patriótica, heredada de los hombres y de la poesía del Risorgimento, se viste a la manera de Alfieri.
Lo que salva el humanismo poético y el aparato ostentosamente literario de los Juvenilia es el gusto polémico y el sentido vivo de la novedad, por los cuales hasta lo que a primera vista parece viejo y desusado, es en realidad revolucionario. expresando por si mismo los principios de una nueva poética y de una nueva orientación literaria. Pero los Juvenilia no son únicamente una reacción contra el romanticismo en bloque, sino también una reacción contra el moderantismo llorón de la cultura toscana del decenio 1850-1860, en cuyo ámbito están colocados: por eso hallan su comentario en la briosísima prosa de los Recursos de San Miniato.
D. Mattalía

