Jenny Gerhardt, Theodore Dreiser

Novela del escritor norteamericano Theodore Dreiser (1871-1945), publicada en 1911. En Columbus, pequeña ciudad, en 1880, de Ohío, una pobre joven, Jenny Gerhardt, hija mayor de una familia numerosa, conoce por motivos de trabajo al senador Brander, hombre rico e importante, el cual, atraído por su belleza y dulzura, primeramente se interesa de una manera paternal ayudando a su familia, pero acaba enamorándose de ella y seduciéndola, aunque decididamente resuelto a casarse con ella. Pero el senador muere repentina­mente, y Jenny tiene que soportar las con­secuencias de su momento de debilidad.

Expulsada por su padre, un viejo alemán religioso y fanático, se dirige a Cleveland donde, después del nacimiento de su hijita Vesta, entra a servir en una casa señorial. Allí conoce a un hombre de treinta y seis años, Lester Kane, vigoroso, rico, audaz, que ve en ella a la única mujer capaz de satisfacer plenamente todas las exigencias de su naturaleza. Después de una breve re­sistencia, Jenny se entrega, una vez más, porque no ha sido creada para la lucha sino para la ternura. Durante varios años en Cleveland, en Chicago, en Nueva York, los dos viven juntos perfectamente felices; pero cuando la familia de Lester se entera de es­tas relaciones, utiliza, para romperlas, toda clase de medios sentimentales y financieros; hasta que, asqueado y cansado, empujado por la propia Jenny que no quiere verle sacrificado por amor suyo, Lester acaba abandonándola y casándose con una mujer de su mundo, antigua amiga de infancia. Pero en el fondo es siempre a Jenny a quien ama: es a ella a la que llama en su lecho de muerte; y ella acude devotamente a darle la paz, en la sombra, como siempre. «Eres la única mujer a quien he amado», le dice; y con el viático de estas palabras Jenny se queda sola en el mundo (su ma­dre y su padre han muerto, los hermanos se han dispersado por el mundo, ha perdido también a la pequeña Vesta) para afrontar una melancólica vida de recuerdos y de fide­lidad.

En esta novela de juventud, publi­cada en un momento de puritanismo exa­cerbado, Dreiser, máximo exponente de la escuela realista de Chicago, opone a la vi­sión moralista de un mundo dominado por el drama entre el bien y el mal, la simple franqueza de un ingenuo realismo. Esco­giendo conscientemente temas hasta enton­ces prohibidos, tales como el amor y la maternidad fuera del matrimonio, intenta poner de relieve, bajo los velos impuestos, las realidades más elementales. Pero por en­cima del intento polémico, se alza la figura de Jenny, «criatura nacida para la herencia de la carne», viva en su tierna flaqueza, todo ella hecha de bondad v piedad.

A. P. Marchesini