Novela de Alphonse Daudet (1840- 1898), publicada en París en 1876. Es la historia de un muchacho, hijo ilegítimo de una mundana, presumida y sin carácter, El chico, a quien su presuntuosa, madre llama exóticamente Jack, no es admitido en un distinguido colegio de jesuitas y va a parar, en cambio, a un instituto, la «Academia Moronval», que no es más que una compañía de aventureros especializada en sacar dinero a los bobos. En este ambiente — hábilmente descrito con colores caricaturescos — Jack pasa poco tiempo, luego huye. Entretanto, su madre, que se ha enamorado de un poeta fracasado que enseña literatura en el instituto — el presumido vizconde de Argenton — vive con él en una lejana aldea. Y también llega a la villa, después de muchos sufrimientos, el muchacho, que pronto es odiado por el poeta.
Éste le manda a trabajar a una fundición: y el joven, de salud débil, en este ambiente de embrutecimiento pasa los años de su adolescencia, empezando a beber y a llevar una vida desordenada. Llega a ser fogonero en un buque de la Armada, durante tres años, y por un milagro se salva de un naufragio. Regresa al pueblo donde vive su madre junto a su amante, y es acogido por la familia de un doctor bueno y caritativo, que ya le había querido mucho cuando era niño: el afecto de la sobrina del doctor, la joven Cecilia, le da confianza en el porvenir, pero un día llega a saber que la muchacha es hija ilegítima y se apena por ella, mientras Cecilia, al enterarse de su origen, renuncia a su boda para aislarse en una vida de dolor.
Pasan unos meses. Jack ha vuelto con su madre, luego va a París en busca de trabajo; quiere salvar a la desgraciada que todo lo sacrifica a la vanidad de su existencia mundana; pero su madre, después de abandonar por breve tiempo al vulgar e insolente poetastro, vuelve con él para perderse en unas fracasadas empresas literarias. Entretanto, Jack, cada vez más enfermo, ingresa en un hospital; allí le encuentran el doctor y Cecilia, pero ya es tarde. Muere consumido por la tuberculosis; y por fin, como el doctor pensativamente proclama meditando sobre su desgraciada existencia, es «liberado» de sus males.
La novela, feliz en la descripción satírica del colegio, expresa con escaso vigor la concatenación de los episodios y la coherencia psicológica de sus personajes. Por una manifiesta tendencia a afirmaciones humanitarias y sentimentales, el protagonista se acerca, en cierto modo, al héroe de Poquita cosa (v.); la obra recuerda la manera de Dickens, pero es evidente que la comparación es en todo caso favorable al novelista inglés.
C. Cordié

