Hipólito, Eurípides

Hipólito, hijo de Teseo, venera a Artemisa y se despreocupa de Afrodita: ofendida, la diosa hace que se enamore perdi­damente de él su madrastra Fedra. Conmovida por la de­sesperación de Fedra, su nodriza le confía a Hipólito la causa de los males de la madrastra. Ello origina el epílo­go fatal: Hipólito, ferozmente casto, impreca sin piedad contra Fedra; ésta pone fin a su vida pero, al propio tiem­po, prepara su venganza.

Teseo, a su regreso de un via­je, encuentra en manos de la mujer que acaba de expirar una carta en la que ésta acusa a Hipólito de haberla vio­lado. Teseo maldice a su hijo y Poseidón accede a satis­facer sus deseos, haciendo que Hipólito sea arrastrado por sus caballos a orillas del mar. Llevado moribundo al palacio, Hipólito es defendido por Artemisa y muere re­conciliado con su padre.