A sus 45 años Moses Herzog, profesor universitario y autor de un estudio sobre el romanticismo, vive una grave crisis existencial: Madeleine, su segunda mujer, lo ha abandonado, sus hijos están lejos y los compromisos académicos se le hacen insoportables. Para comprender la confusión que lo rodea, Herzog comienza un carteo desaforado, cartas nunca expedidas que constituyen un mapa de su inconsciente.
Sus interlocutores son redactores de periódicos y editoriales, amigos, filósofos, políticos, Dios y, por último, él mismo. En pugna contra un mundo polimorfo, Herzog se aferra a destinatarios inexistentes con el fin de explicar, reflexionar y culpabilizarse. En tanto la memoria trata de reordenar el exceso de estímulos externos, Herzog discute con el abogado sobre la tutela de sus hijos. Durante un viaje a Chicago, donde aprovecha para visitar a su hija, se ve envuelto en un incidente y es arrestado: lleva consigo una pistola con la que pretendía matar a Valentine, el amigo de Madeleine.
Humillado, Herzog vuelve finalmente a su casa de Massachussetts, abandona el epistolario y con él todo intento de interpretar y traducir la realidad en palabras. Así consigue reconciliarse consigo mismo, desligándose, al menos en parte, de la neurosis que lo tenía a medio camino entre la locura y la integración.

