Novela del escritor francés Ernest-Aimé Feydeau (1821-1873), publicada en 1858; la denominación original de «estudio, de costumbres sociales» es defendida en el prefacio del autor, de 1870, donde se habla de la escuela realista y de la amistad de Flaubert. El argumento, que gira en torno a los celos, está narrado en forma de confesión del protagonista: éste, que se ha dado a una vida de soledad en una casa abandonada entre bosques, en las proximidades del océano, incapaz de quitarse la vida, evoca el sufrimiento atroz de su amor traicionado. Fanny, diez años mayor que él y madre de tres hijos, ama a Roger, joven e inteligente; su pasión se manifiesta con tal delicadeza, que valora la dedicación como una prueba de fe y de continuo sacrificio. Roger vive tranquilo y contento en esta situación de amante, sin preocuparse del marido, que, por lo demás, no sospecha nada. Un día desea conocerlo, y Fanny hace que se encuentren en casa de unos amigos.
En presencia del marido, gallardo y lleno de vida, el joven se siente turbado; no comprende cómo Fanny pueda traicionar a un hombre semejante. Pero de pronto siente rencor y orgullo, y ve en él al rival. Los celos le atormentan poco a poco, hasta que le hacen la vida imposible. Persigue a Fanny, quiere conocer sus relaciones efectivas con su marido, se interesa por sus asuntos, goza cuando éstos van mal y cuenta sus ausencias en países lejanos. Se horroriza cada vez más de compartir con él a la mujer; la hace por eso jurar que vivirá separada del marido en su propia casa, cuando él vuelva. Pero en una famosa escena, elogiada por Flaubert, logra ver la prueba del amor del matrimonio espiando por un balcón cuando se abrazan. Descompuesto, el joven lo abandona entonces todo y se aleja a los bosques esperando la muerte. El libro, aguda diagnosis social, está llevado con análisis persistente y hasta disperso; si el lado escandaloso le puso en boga gracias a los devotos de la escuela realista, justamente observaba Montégut que la obra no resistía una segunda lectura por su excesiva monotonía. Fanny, sin embargo, es una de las novelas más representativas de una tendencia artística que tuvo eficaces defensores en Flaubert y en Champfleury.
C. Cordié

