Novela histórica del matemático húngaro cuya publicación, en 1788, tuvo un éxito extraordinario, ya que a raíz de su publicación fueron bautizadas millares de niñas con el nombre de Etelka.
El autor inaugura con ella la serie de poemas y novelas que expresan la fascinación de la vida húngara idealizada y localizada en la época de los primeros príncipes, en torno a la conquista del país. Etelka, hija del jefe Gyula, se enamora de un magnate húngaro llegado de Carelia (Dugonics saca de la afinidad de las lenguas ugro-finesas, descubierta poco antes, consecuencias exageradas); este amor es turbado primero por las calumnias de Róka (Zorro), pérfido consejero del indeciso príncipe Zoltán, pero al fin triunfa.
En muchos detalles, muestra Dugonics haberse inspirado en el Argenis (1622), novela de clave del inglés John Barclay (1582-1616), que hizo una sátira punzante de la vida política de su tiempo, y en Zadig (v.) de Voltaire. Algunos rasgos irónicos de los modelos han pasado a la novela, cuya disposición intelectual deja de lado la atmósfera histórica (en Róka, el consejero de origen eslavo, el autor satiriza a los condes Lazy y Niczky, consejeros de José II); pero las costumbres y el estilo, sabrosamente popular, imprimen a la narración una «verdad» diferente de la exactitud arqueológica. Etelka une en su persona la tradición romántica del culto de los antepasados, con la observación precisa de la vida campesina del presente, puesta de relieve por el colorido lenguaje de los pescadores del Tibisco; de este modo, una concepción más bien aristocrática está realizada en una forma de vida completamente democrática.
G. Hankiss

