Estamos Solos, Miklós Surányi

[Egyedül vagyunk]. Novela histórica del escritor húngaro publicada en 1935. El protagonista es István Széchenyi, el gran estadista húngaro de la época romántica, del que el autor, siguiendo fielmente los dia­rios, compuso una cuidadosa biografía in­trospectiva, sobre un bien documentado fondo de la época.

Sigue al estadista desde los años de su juventud (su formación en Inglaterra, lejana raíz de su liberalismo, vida militar, su pasión amorosa hacia su cuñada, que fue según el autor viva esti­muladora de su ambición, y causa de su tensión de ánimo) hasta la guerra de la Independencia de 1848, y finalmente, hasta su locura. La muerte quitó a Surányi la posibilidad de terminar la historia de aque­lla trágica vida que concluyó con el retiro de Szécheny en el sanatorio de Dóbling, y con el suicidio.

El valor de la obra estri­ba, ante todo, en la atención y participa­ción humana con que se sigue la vida de Széchenyi, atormentada por un morboso análisis, combatida entre la magnanimidad y la vanidad, la razón y la pasión; mientras históricamente la parte más importante es el estudio de su disidencia con Kossuth, considerada en sus más hondos motivos — diversidad de principios y métodos— y explicado también por ese espíritu aristo­crático que Széchenyi daba a sus mismas reformas liberales, y que el ímpetu revo­lucionario de Kossuth democráticamente abate, haciendo pasar a un segundo plano la figura del primer reformador de Hun­gría.

La novela de Surányi forma parte de la abundante literatura publicada en Hun­gría sobre Széchanyi después del tratado del Trianón, cuando, al imponerse los pro­blemas de la reconstrucción, la opinión pú­blica volvió a apasionarse con su figura, que era la de un ardiente defensor del espíritu nacional, primer fautor de una vida cultural y social propiamente magiar. Particularmente notables por la intensidad de ambiente son la evocación de la vida de los nobles húngaros en la Viena de la época de la Santa Alianza, las descripcio­nes del campo húngaro, las felices escenas de corte que constituyen un fresco vivo, aunque a veces solamente bosquejado, de la época. Trad. italiana de Bianca Ugo con el título Un popolo solo (Milán, 1940).

M. Benedek