[Spili]. Poema didáctico en lengua catalana, en versos pareados de cinco sílabas escrito hacia 1460 por el médico valenciano y dedicado a Baltasar Bou, señor de Callosa, en la provincia de Alicante.
En forma autobiográfica, el poeta narra las más extrañas y singulares aventuras de su vida, donde se manifiestan las tendencias fundamentales de la naturaleza propia de las mujeres, excepción hecha de Santa María Virgen, para aleccionar con ejemplos y buenos consejos a los jóvenes («Adoctrinar / Dar exemplar / E bon consell / Al qui novell / En el món ve»).
En obsequio a esta ejemplaridad, el autor lo llama «espejo» («spill»), aunque en las primeras ediciones (Valencia, 1531; Barcelona, 1561) lleva el título de Libre de consells [Libro de consejos), que en la segunda edición valenciana se precisa como Libre de les dones o més verament dit de consells [Libro de las mujeres y mejor dicho de consejos]. Precede a la obra un prólogo, dividido en cuatro párrafos, que ilustran sucintamente el contenido práctico moral de las correspondientes cuatro secciones del relato: el período de la juventud, el período del matrimonio, el aleccionamiento de Salomón y el estado de viudez. Cada sección se divide, a su vez, en cuatro partes. En la primera el poeta refiere como quedó huérfano de padre, y su madre le obligó a lanzarse por el mundo sin medios, y confiando en la suerte.
Enfermo, es víctima de la codicia y la venalidad de una mesonera, y se dirige a Cataluña, donde es paje de un caballero bandolero de antiguo linaje («Un cavaller / Gran bandoler / D’antic linat- ge»), pero los celos de su señora le obligan a volver a Valencia. Allí encuentra a su madre que se ha entregado a la vida de placer y derroche con un nuevo marido, con quien se precipita a la ruina. El poeta, socorrido por su padrastro, vuelve a su vida errante, pasa a Francia, llega a París y, desde allí, toma parte en varias empresas de armas contra Inglaterra, y conoce mujeres de mala vida, ladronas y perjuras, ávidas de dinero. Finalmente vuelve con un buen bolsón de dinero a Valencia, donde empiezan sus nuevas peripecias, que forman el asunto de la segunda parte del poema. Se casa con una mujer joven, que convierte en un suplicio el matrimonio, el cual, por su fortuna, es anulado. Después de haber confiado sus bienes a una mujer religiosa («beguina») el poeta se dirige en peregrinación a Santiago de Compostela y decide casarse con su ama de llaves. Pero ésta se revela una hipócrita llena de malicia, mojigata y falsa.
Se casa luego con una viuda, pero ésta, que no podía tener hijos, finge un parto, dejándose luego caer en la desesperación y ahorcándose. Su último matrimonio es con una educanda de un convento («Una criada / De monestir»), de la que tiene un hijo. Pero éste muere por descuido de la madre, que a su vez se arroja a un lago. La experiencia matrimonial ha sido una continua desilusión, pero aún así, el poeta piensa contraer nuevo matrimonio para asegurarse descendencia. Nos hallamos en la tercera sección del poema: las enseñanzas de Salomón, que se le aparece en sueños y le habla contra las mujeres, poniéndole como ejemplo la mujer de Sócrates y la del rey Herodes, Semíramis, .Atalia, Tamar, la reina Leonor de Chipre y la papisa Juana, y hablándole finalmente de la creación, del pecado original, del nacimiento de la Virgen María y de la inmaculada concepción, de la pasión de Cristo y de la redención.
El amaestramiento de Salomón termina exhortando al poeta a no volver a contraer matrimonio. La última sección del poema ilustra la vida de viudez que el poeta lleva después de tan amargas experiencias, mientras se pone en paz con Dios, y se retira a Valencia para entregarse a obras de caridad y devoción. El breve poema de Jaume Roig cae dentro del cuadro de la literatura misógina medieval, y no es del caso ahora hablar de fuentes directas o indirectas, dado que el autor se ha propuesto contar ejemplarmente, no sin las habituales exageraciones de la fantasía, las tendencias esenciales, universales y constantes del alma femenina. Y el alma femenina es siempre la de Eva, la primera madre de los vivientes: una alma que en todas las cosas se ama exageradamente a sí misma y se aferra a todo lo que es naturaleza, ligándose por instinto a cuanto es vida o mejora la vida en sus necesidades materiales y utilitarias.
Eva es la primera mujer que dio pie al pecado original, que fue causa de la caída de todo el género humano, y por esto el poeta exalta, frente a su desobediencia, el «fiat» de la Virgen María, la única mujer pura que creyó por fe. «Eva cayó, / Ésta la alzó; / Eva pecó, / Ésta nos absolvió; …Ésta nos trueca / El mal en bien» («Eva caigué, / Esta Taiga, / Eva peca / Esta ens absol / …Esta lo mal / Nos muda en bé»). Por esto se comprende que el poeta, que tiene clara idea de la inmaculada concepción como plenitud de gracia santificante, intente representar en las mujeres las descendientes de Eva y asimismo, a través de sus ficticias aventuras, los descendientes de Adán, o sea el hombre que después de un largo periplo de experiencias amargas encuentra la sabiduría —representada por Salomón— en la vida de soledad y contemplación. El arte del poeta, en este metro suyo, jadeante y cortado, descansa en la alegría de la expresión concisa y sentenciosa y de la palabra escueta y justa, cada vez que logra adherirse firmemente a las cosas o condensar el pensamiento en fórmulas transparentes. Ciertamente este breve poema, pobre en matices, pero rico en conceptos, resulta monótono, a pesar de la habilidad con que Jaume Roig domina su lengua, sometiéndola a un amable virtuosismo de medios expresivos. [Trad. castellana de Ramón Mi- quel y Planas, seguida de la traducción inédita en verso de L. Matheu y Sanz hecha en 1665 (Barcelona, 1936-1942)].
M. Casella

