En el África más Tenebrosa, Henry Norton Stanley

 [In Darkest Africa]. Obra del explorador ame­ricano publicada en 1890.

Es la historia de la ex­pedición costeada por un grupo de ingleses ricos y nobles y confiada a Stanley para que fuese en ayuda de Emin Pachá, gober­nador egipcio de la región ecuatorial, que había quedado aislado, sin ayuda de Egipto y rodeado por todas partes por los rebeldes Mahdistas. Stanley, para llegar a las pro­vincias ecuatoriales, pensó remontar el río Congo hasta donde fuese posible, para es­tablecer una base, mientras el resto de la expedición llegaría hasta Emin Pachá. Re­montado el curso del río con no pocas di­ficultades, a menudo interrumpido por rá­pidos y cataratas, el explorador americano llegó, después de abandonar los vapores, a Bolobo, y desde allí, por tierra, a Yambuya.

La vanguardia de la expedición bajo el mando del mismo Stanley se puso enton­ces en marcha, mientras la retaguardia quedó en Yambuya para ponerse en camino más tarde, siguiendo las huellas de la pri­mera caravana. Pero apenas entraron en la selva virgen empezaron para Stanley y sus compañeros dificultades y penalidades de todas clases: tribus negras hostiles, deser­ciones continuas, enfermedades, afligieron hasta tal punto a la caravana que sólo un hombre del temple de Stanley y con su ex­periencia de África pudo salvarla de una segura ruina. Llegados finalmente a la meta de su viaje, encontraron al pachá, no en las desastrosas condiciones descritas por él en sus desesperadas llamadas, sino en un país tranquilo y ordenado, donde no fal­taba nada de lo necesario y sin la menor intención de abandonar su provincia en la que, entre tanto, se habían establecido, fundando familias, todos sus soldados egip­cios. Sólo después de un mes y medio de dilaciones y excusas, asustado por la noticia de próximos ataques de los Mahdistas, Emin decidió volver a la costa.

La vuelta fue todavía más terrible que la ida: Stanley esperaba encontrar a su retaguardia que tenía que ir en su ayuda, pero en cambio, llegado a Yambuya, encontró una amarga sorpresa: el comandante del campamento había sido asesinado por un indígena faná­tico, y los demás oficiales, discordes entre sí, al no tener órdenes precisas escritas, habían cometido gran cantidad de errores, sin pensar que de haberse puesto en mar­cha aunque sólo fuera un mes antes, hubie­ran evitado la pérdida de innumerables vidas. Mientras la expedición prosigue ha­cia Zanzíbar, Stanley, para distraer al lector de la culpable indolencia de sus oficiales, habla de sus negros, del carácter y de los experimentos científicos de Emin Pachá y de aquella África, Tenebrosa a la que está a punto de dar el último adiós y cuya irre­sistible fascinación experimenta como nun­ca. En Zanzíbar un último golpe de teatro viene a aumentar la amargura de su des­graciado viaje: el Pachá, que había recha­zado pasar al servicio inglés, declarando que quería morir por la misma bandera egipcia bajo la cual había luchado durante treinta años, pasa inesperadamente al ser­vicio de alemania. A través de las páginas a veces alegres, aunque más a menudo tristes, de este libro, se revela el temple admirable del explorador, más brillante que nunca bajo la presión de las dificultades y de la desgracia. [Trad. de José Coroleu (Barcelona, 1891)].

F. Dusi