Elena y María

Poema anónimo espa­ñol en versos octosilábicos, que su editor y descubridor, don Ramón Menéndez Pidal supone que fue escrito hacia 1280 por un autor leonés. El ilustre filólogo español lo dio a conocer en 1914 en las páginas de la «Revista de Filología Española» (tomo I, pp. 52-96). Se trata de un debate entre dos hermanas, Elena y María, nobles o hidal­gas, enamoradas respectivamente de un ca­ballero y de un clérigo. Una y otra ensalzan a su respectivo amante y atacan la vida y costumbres del enamorado de la otra. Al fin, deciden ir a la corte del rey Oriol, gran conocedor de los casos de amor.

En la corte del rey Oriol todo es alegría y regocijo; allí cantan continuamente el ruiseñor, la alondra, el jilguero, junto con una multi­tud de aves. Ante el rey, Elena empieza a defender su causa, alabando al caballero y atacando al clérigo, y en este punto queda interrumpido el único manuscrito en que se nos ha conservado este curioso debate. Menéndez Pidal, tras referirse a las carac­terísticas lingüísticas del texto (ausencia de diptongación ué, plurales femeninos en es, presencia de algunos términos, etc.) que permiten atribuirlo a un autor leonés, pasa a estudiar el tema en las literaturas romá­nicas medievales e intenta precisar la fuen­te de donde procede el poema español.

En primer lugar atiende a dos poemas goliárdicos (Idiis aprilis habitum est Concilium hoc in Monte Romarici y Altercatio Phyllidis et Florae), de uno de los cuales procede Le Juguement d’Amour, que tuvo gran di­fusión en la Edad Media, y del que depen­de, a su vez, otro poema francés Hueline et Eglantine, que puede ser considerado como una fuente de Elena y María. En él, frente a las descripciones y al carácter alegórico de Le Juguement d Amour, se da gran im­portancia a la discusión entre las dos don­cellas.

Pero frente a todos los debates sobre la preferencia del amor del clérigo y del caballero (tan frecuentes en la Edad Me­dia y que debía culminar con el famoso discurso sobre las armas y las letras de Don Quijote), Elena y María se caracteriza por su actitud satírica y realista, que Me­néndez Pidal afirma como propia y parti­cular de la literatura española. El ilustre investigador supone, además, que el fallo del rey Oriol sería a favor del caballero, y no del clérigo como en los textos citados y en la mayoría de los medievales que se nos han conservado.

A. Comas