Elegía Escrita en un Cementerio Rural, Thomas Gray

[Elegy Written in a Country Churchyard]. Poesía de compuesta en cuartetas con rimas alternadas, empezada hacia el 1742, termi­nada en 1750 y publicada en 1751. El poeta encuentra al atardecer un cementerio rural (tal vez el de Stoke Poges, donde Gray fue sepultado) y describe el paisaje, que la hora hace solemne y misterioso. La vista de las humildes tumbas le lleva a conside­rar que nada podrá volver nuevamente a la vida a los rústicos abuelos del pueblecillo y hacerles reanudar las humildes ocupacio­nes a que en vida se dedicaron. En el ce­menterio todos los que reposan son campe­sinos y no hay en él ni ricos monumentos, ni epitafios que exalten gestas y virtudes, sino sólo angostas tumbas y rimas sin ele­gancia con las cuales la musa inculta quiere enseñar al campesino a bien morir.

Por lo demás, los ricos sepulcros tampoco pueden hacer volver el espíritu desaparecido ni ablandar el frío oído de la muerte, y alguno de aquellos sepultados habría quizás podido ser un Hampden, un Milton o un Cromwell, si la sabiduría hubiera abierto sus mentes y la pobreza no hubiese sofocado los entu­siasmos generosos. No obstante, la misma humildad que hizo vanos los dones de la naturaleza, impidió también su eclosión ante los gérmenes del vicio. La que habla, por lo tanto, desde las humildes tumbas, es la voz de la naturaleza que hace despertar la emo­ción en el corazón de los caminantes. Fi­nalmente el poeta imagina que después de su muerte, otro solitario contemplador pe­dirá noticias suyas y tal vez un canoso campesino, recordando haberle visto pa­seando por el sagrado recinto, enseñará al visitante el epitafio inscrito en su tumba. Con este epitafio se cierra la elegía.

Gray fue típico poeta de transición entre la épo­ca clásica y la romántica. Mente discipli­nada, artista escrupuloso y delicado, escri­bió poco. Con su sensibilidad hacia la natu­raleza, la preferencia por la humilde vida campestre, su complacencia por la melan­colía (caracteres fácilmente reconocibles en la Elegía)j atraído por las edades remotas y bárbaras, por las literaturas primitivas como la galesa y la escandinava (fuentes de ins­piración para algunas de sus obras: v. El bardo, Hermanas fatídicas, El descendi­miento de Odín, etc.), prepara y presiente la inminencia de la gran época romántica. La Elegía a cuya concepción no fue ajena la llamada poesía sepulcral puesta en boga por E. Young, cuyas famosas Noches (v.) fueron publicadas entre 1743 y enero de 1746, con fecha 1745, presenta una inspiración razonadora y moralizadora; pero es un can­to grave, profundamente humano y, al mis­mo tiempo, de exquisita perfección artís­tica. Es la obra maestra de Gray, en la que se inspiró Foscolo para componer Los Sepulcros (v.). La época, que acababa de salir de las arideces intelectuales de A. Pope, agotó en esta hermosa poesía lírica su ten­dencia a abandonarse a la tristeza que se en­cierra en el ocaso del día y de la vida, pero atenuada por la compasión para consigo mismo. [Trad. de Miguel de Unamuno, 1907].

S. Rosati