Novela del escritor mexicano Ignacio Manuel Altamirano (1834- 1893), escrita hacia 1889 y publicada póstuma en 1900. En el agitado México de los años 1861-63, el Zarco (v.) fue uno de los bandidos de más triste fama. Una joven de buena familia, Manuela, en vano solicitada por esposa por Nicolás, un artesano honrado y acomodado, se enamora del bandido y huye con él.
Por un momento diríamos que nos hallamos frente al enésimo caso del romántico bandido redimido por el amor; pero el Zarco es un auténtico criminal, brutal y sin escrúpulos, y la desilusión de la joven es rápida y completa. Se da cuenta de haber caído demasiado bajo, y lo que más hiere su orgullo de mujer es saber que Nicolás se ha consolado pronto del abandono, volviendo su amor hacia la buena Pilar, la hermana adoptiva de Manuela, que antes quedaba modestamente eclipsada ante ella. La solución, cortada de acuerdo con los esquemas novelescos tan caros a Victor Hugo, resulta confusa en su afán efectista. El Zarco y su mujer caen en podar de la justicia, y los disparos del pelotón de ejecución que ponen fin a la aventurera carrera del Zarco constituyen la salva de honor a la boda de Pilar y de Nicolás.
Manuela muere de dolor después de haber gritado a los esposos, por orgullo de mujer, que fue la amante feliz del bandido. La narración es bastante desigual: analítica y de ritmo lento hasta las dos terceras partes de la novela, se hace harto densa en la última. justamente en la que Altamirano introduce un realismo psicológico que, junto con el convencido americanismo y el gusto por el color local, contribuye a distinguir su libro de los de pura marca romántica.
A. R. Ferrarin

