El Victorial o Crónica de don Pero Niño, Gutierre Diez de Games

Obra de Gutierre Diez de Games, pro­bablemente gallego (nacido hacia 1378 y muerto entre 1446 y 1453). Comienza por explicar el origen de la nobleza, fundándolo en la selección que los patriarcas hacían de los buenos guerreros después de las bata­llas.

Sigue un elogio de la condición y vida de los caballeros. Alaba a continuación a su señor don Pero Niño, «muy famoso e ilustre caballero, natural del reino de Cas­tilla, aunque sus antepasados vinieron a ella de Francia, de la casa de Anjó, que es una de las casas de la casa real de Fran­cia». Nos cuenta que está al servicio de su señor desde los veintitrés años de edad de ambos, y que él, Diez de Games, tenía encomienda de la bandera. Entra ya en la narración de las hazañas de don Pero Niño «así en armas como en amores», comen­zando- por su acto de heroísmo en Gijón, siendo doncel de quince años, cuando las huestes del rey sofocaban la rebelión del conde don Alfonso.

Se van sucediendo los episodios, narrados en lenguaje sencillo y ameno, sin las exageradas ponderaciones de otros cronistas, sino prefiriendo que la gran­deza dé su señor se deduzca del relato ob­jetivo de los hechos. Tras unas aventuras en Portugal, viene el amor y matrimonio de don Pero Niño con doña Constanza de Gue­vara. El conde de Buelna sale después de Sevilla en galeras aparejadas contra los cor­sarios; persiguiendo a dos naves entra en el puerto de Marsella y se dispone a enfren­tarse con cinco galeras del Papa del Cisma, pero el propio Benedicto XIII le ruega que se retire, dándole su bendición. Vence en un combate naval ante Túnez y regresa, tras grandes penalidades, a España. Después del nacimiento del que había de ser Juan II, marcha Pero Niño, con tres naves, en auxi­lio de Francia, pasa una tormenta y lucha con los ingleses.

Llega a Francia y se detiene en Serifontaine, donde lleva una vida placentera. Hay un largo capítulo sobre el rey Eduardo III de Inglaterra, en cuya historia se aprecian muchos errores. Siguen las justas de don Pero Niño en París y una alabanza de Inglaterra. Por último se can­tan los amores de don Pero Niño con doña Beatriz de Portugal, con quien contrajo se­gundas nupcias, contra la oposición de pa­rientes y cortesanos. Del Victorial existen manuscritos en Madrid: n.° 17648 de la Bi­blioteca Nacional y 9-24-2/B de la Acade­mia de la Historia. Llaguno lo publicó incompleto en 1782, y las ediciones poste­riores suelen ser siempre una selección de pasajes. En versión francesa se publicó el texto íntegro, en París, en 1867.

L. Monreal