[Maler Nolten], Novela de Eduard Mórike (1804-1875), publicada en 1832. El libro acusa la doble influencia del Wilhelm Meister de Goethe (v. Misión teatral y Años de aprendizaje de W. M.) y del Vicario de Wakefield (v.). Un amable sentido de la vida agreste y primitiva, una brillante descripción de la vida de la Corte en una pequeña capital de la vieja alemania se mezclan con fuertes elementos fantásticos: magnetismo, visiones y una gitana fatal que siembra la muerte a su paso, ión fantástica de la «Peregrina» de las Poesías juveniles, que hizo llegar al poeta a la linde de la locura.
Hijo del párroco de Wolfsbühl, la infancia y la adolescencia de Teodoro Nolten transcurren en el tranquilo pueblo en el que su padre ejerce la cura de almas; de estudiante vuelve allá durante las vacaciones; también en aquella paz, al lado de un padre estudioso y piadoso, se manifiesta en él una excitable fantasía que le hace fácil presa del entusiasmo y del descorazonamiento. El joven querría dejar los estudios para dedicarse a la pintura, pero hasta la muerte de su padre no puede realizar sus aspiraciones. Una vez pintor, Nolten conoce penas, miserias e incomprensiones, hasta que una casualidad afortunada hace de él el artista de moda, procurándole el favor del soberano y de la corte.
Entre tanto llega a Nolten la noticia de que Agnes, la muchacha con quien se había prometido en su pueblo natal, se ha enamorado de otro hombre; la noticia sólo es verdadera en parte, pero Nolten la cree y rompe el noviazgo. En este intermedio sentimental se enamora de una condesa bellísima y ardiente que le inicia en la vida del gran mundo, entre cacerías, representaciones cortesanas, excursiones en trineo, hasta que un acto imprudente hace perder a Nolten el favor del soberano y lo excluye para siempre de aquel ambiente privilegiado. De regreso a su país natal, con sorpresa y alegría vuelve Nolten a encontrar la ternura de Agnes. Un amigo de Nolten, el actor Larkens, durante aquel tiempo, imitando la letra del pintor, ha mantenido viva su correspondencia con Agnes, persuadido de que aquel idilio honesto y bueno sería la salvación de Nolten y su verdadero destino.
Agnes, ilusionada, y Nolten, contento de la providencial ocurrencia, se disponen a casarse. Pero la gitana maligna, que ya con pérfida sugestión trató una vez de turbar el amor de Agnes, haciéndola parecer infiel, aparece y lo malogra todo. Agnes sabe que no fue Nolten sino Larkens quien escribió las bellas cartas de perdón y de reconciliación, y se vuelve loca. En un impulso, ,que no es otra cosa que el reconocimiento de lo vano y dañino que es para los humanos querer oponerse al hado, Larkens se mata. Alucinado a su vez, Nolten sigue a la malvada y muere, terminando así su vida de débil soñador, incapaz de dominar sus propios impulsos y encuadrarlos en una definitiva armonía.
Entre la sólida y granítica armazón de Goethe y la construcción de Keller en Enrique el Verde (v.), también ésta todo solidez y fuerza, se halla el momento romántico de Mórike, con sus pesadillas, sus fantasías morbosas y sus desdoblamientos de personalidad, pero también con su sensibilidad exquisita y con su sentido musical de la composición, gracias a lo cual la vida de Nolten, semejante a una compleja sinfonía, terminó con el gran acorde final, lleno de trágica grandeza, de la desesperación, de la ceguera y de la locura.
B. Allason

