Tragicomedia en tres jornadas de Félix Lope de Vega Carpió (1562- 1635), publicada en la Parte decimosexta… (1621), y cuya fecha de redacción, según Menéndez Pelayo, debe ser posterior a 1618. En algunas ediciones esta obra lleva los títulos La fábula de Perseo y La bella Andrómeda. Pero este último título es impropio, ya que Andrómeda no aparece hasta el acto tercero, y el personaje central de la obra es Perseo. En este héroe los tratadistas de mitología han visto una personificación del dios solar, «una encarnación o epifanía del dios de la luz»; en él, como en Hércules, han visto «un purificador del cielo y de la tierra», porque mata a la Gorgona y vence al monstruo que había de devorar a la doncella.
La acción de la obra de Lope es como sigue: encerrada Dánae, por su padre el rey Acrisio, en una torre, Lisardo, su enamorado, consulta al oráculo de Apolo para saber si le será posible vencer a los guardianes y llegar junto a ella. Apolo contesta que sólo el oro, que lo puede todo, es capaz de conseguirlo. Y el oráculo se cumple: Júpiter, que se ha enamorado de Dánae, penetra en la torre convertido en lluvia de oro. Acrisio marcha a la guerra y Júpiter ordena al Tiempo que pase en un instante nueve meses: Acrisio regresa victorioso y Lisardo le cuenta que su hija Dánae ha dado a luz un hijo. El Rey, creyendo ser Lisardo el culpable, le ordena que por su propia mano dé muerte al hijo y a la madre. Pero al fin Acrisio se apiada de ellos y los abandona en una barca, que los conduce a Acaya. Polidetes, rey de esta tierra, se enamora de Dánae y casa con ella (Jornada I).
A Perseo, ya mayor, le es revelado su origen divino por Diana. Polidetes, temeroso de Perseo, le manda cumplir la empresa de matar a Medusa, con la secreta esperanza de que muera. Pero Perseo, antes de emprender la aventura invoca a Júpiter, su padre, y Mercurio le da la espada y Palas el escudo- espejo. A la entrada del castillo de Medusa encuentra a cuatro caballeros: la Envidia, la Lisonja, la Ingratitud y los Celos, a los que vence con ayuda de las armas divinas, así como al gigante Porfía.
Ya dentro del castillo, Medusa, el monstruo que convierte en piedra a todos cuantos la miran, intenta seducir a Perseo, y es ella quien por primera vez le habla de la hermosura de Andrómeda. El héroe la mata con la ayuda del escudo de Minerva, corta su cabeza y se la lleva consigo. Marcha después al palacio del rey Atlante y corta el ramo de oro (Jornada II). El monstruo marino pone como condición, si quiere salvar la ciudad, que le entregue a Andrómeda, a lo que ella misma accede y lo que hace que Fineo, su enamorado, se vuelva loco. Llega Per- seo con su criado en el Pegaso, da muerte al monstruo y se casa con Andrómeda.
Lope, que trabajó admirablemente esta obra, no le dio ningún sentido alegórico explícito; su obra tiene el mismo sentido que la leyenda clásica. Sólo en algún momento parece adivinarse algún ligero simbolismo, como por ejemplo en el tema de la lluvia de oro, donde el poeta apunta la interpretación del poder omnímodo de este metal, o en el diálogo entre Perseo y Medusa, que hace una contraposición entre la virtud y el vicio, personificados, respectivamente, por el héroe y el monstruo. Desde Menéndez Pe- layo se viene repitiendo que Lope tomó como fuente las Metamorfosis, de Ovidio, en que la historia del héroe vencedor aparece en los libros IV y V. Con todo, los episodios y situaciones no coinciden, y convendría investigar la posibilidad de que Lope utilizara alguna otra fuente, o, en todo caso, qué razones le impulsaron a alterar las situaciones de la narración ovidiana.
Por sus efectos dramáticos y por sus artificios (el salto de nueve meses en el tiempo, la lluvia de oro, etc.) fue criticada esta obra en nombre de las tres unidades, especialmente por Alberto Lista; pero ya advirtió Menéndez Pelayo que con estos efectos y artificios Lope era mucho más fiel a lo genuinamente mitológico. Esta magnífica obra viene a sumarse a la literatura sobre el tema de Andrómeda y Perseo, que había de tener eco en artistas tan geniales como Monteverdi (que por los mismos años que Lope compuso su Perseo, trabajaba en una Andromade), Calderón, Corneille, etc. El propio Lope tiene un pequeño poemita titulado La Andrómeda, y un soneto sobre el mismo tema.
A. Comas

