El Perfecto Simple, Gustav Holst

[The perfect fool]. ópera en un acto, letra y música de Gustav Holst (1874-1935), estrenada en Lon­dres en 1923 bajo la dirección de Eugène Goessens.

Una princesa ha decidido casarse con un hombre que haga algo que los de­más no sean capaces de hacer. El Mago decide ser este hombre. Prepara un filtro complicado, pero llega una madre con su hijito, el Simple, que sólo sabe dormir. Hay sobre él una profecía : «Con una mirada ten­drá esposa; con otra mirada matará al ene­migo y con una sola palabra hará lo que nadie ha hecho». Pues bien, las tres profe­cías se realizarán de este modo : cuando llega la princesa, la Madre sustituye por agua fresca el filtro del Mago, que aquélla bebe. El Mago debía rejuvenecerse como Fausto, y ahora quien se rejuvenece es la princesa. Los demás pretendientes llegan cantando trozos de ópera, pero no alcanzan el agudo, y ella sí.

El único que no había tomado parte en la competición era el Simple: pero es también el único al que ella se lo prohíbe, y se dirige cantando amorosa hacia él. Primera mirada conquistadora. El Mago, furioso, prende fuego al bosque; las llamas se extienden y él se precipita a la escena; pero precisamente entonces, la Ma­dre levanta la cabeza del niño que duerme, y el Mago, al verlo, retrocede y cae en el fuego. Esta es la segunda mirada, la que mata al enemigo. La tercera profecía se cumple cuando la princesa pregunta al Sim­ple si la ama y él contesta que no. Con una palabra, hace lo que nadie ha hecho.

El asunto no es nuevo. Se da incluso en la literatura popular con tipos como Cacaseno (v.). Aquí es un pretexto para hacer la caricatura de la ópera italiana, francesa y alemana. Los protagonistas cantan La Traviata (v. Dama de las camelias), contien­den entre sí con frases wagnerianas, y to­man actitudes de Fausto rejuvenecido. Pero lo importante es que el asunto ha sido tra­tado con mucho garbo y que la música es divertidísima y de gran vigor cómico. La crítica inglesa la elogió mucho.

E. M. Dufflocq