El Perfecto Pescador o La Recreación del Hombre Contemplativo

[The Com­pletó Angler or the Contemplative Man’s Récréation]. Tratado sobre la pesca con caña, en forma dialogada, del escritor inglés Isaak Walton (1593-1683), publicado por vez pri­mera en 1653; la quinta edición, de 1676, contiene una continuación de Charles Cotton (1630-1687).

El libro comienza con un diálogo entre Piscator (el pescador), Auceps (el pajarero) y Venator (el cazador); cada uno de ellos alaba su propio recreo; pero el pajarero es reducido al silencio, y el cazador se convierte al arte del anzuelo. El diálogo prosigue, pues, entre Piscator y Venator. En esta nueva conversación, des­pués de una breve digresión sobre la caza de la nutria, Piscator instruye a Venator sobre el modo de pescar los distintos peces de agua dulce, y le da instrucciones sobre la manera de preparar algunos de ellos para servirlos a la mesa. Hay observaciones so­bre los ríos y las pesquerías, instrucciones sobre los sedales y las moscas artificiales, etcétera. Las enseñanzas se dan mientras ambos pescan en el río Lea, junto a Lon­dres, y hay entre ellas agradables interme­dios eje versos y canciones.

Pero Walton, aunque experimentado pescador, conocía poco la pesca «con mosca», y lo que dice sobre ella es de segunda mano. La conti­nuación de Charles Cotton tiene la forma de una conversación entre Piscator y Viator (un viajero que resulta ser el mismo Vena­tor de la primera parte), mientras pescan en el río Dove, que separa los condados de Derby y Stafford. Piscator instruye a Via­tor sobre el modo de pescar la trucha y el salmón; de ello- se toma ocasión para hablar del. paisaje rocoso y pintoresco de la región. Se dan además instrucciones más detalladas para la fabricación de moscas artificiales.

El tratado, por su estilo cándido y fasci­nador y su sugestiva sencillez, está justa­mente considerado como una de las obras clásicas de la literatura inglesa y mundial. Aparte de su ciencia piscatoria, se dirige a un amplio círculo de lectores por el gracioso cuadro que presenta sobre las amenidades de la Inglaterra rural y por sus sentimien­tos de filantropía y de fe en la Providencia. Respira pureza de corazón y gusto por la vida al aire libre.

M. Praz