El Pequeño Zaches Llamado Canela, Ernst Theodor Amadeus Hoffmann

[Klein Zaches genannt Zinnober]. Fá­bula de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann (1776-1822), escrita en 1816. El estudiante Baltasar, tímido y romántico, ama a Cán­dida, hija del profesor de Historia Natural Mosch Terpin, muchacha llena de buen sen­tido, que ha leído bastantes libros, que toca, canta y baila, «más que pasablemen­te», pero en cuanto a escribir, se contenta con la cuenta de gastos y la lista de la ropa limpia.

Se le ha metido en la cabeza casarse con el príncipe y ministro Canela, un bas­tardo deforme, pero al que un hada pia­dosa ha concedido el don de aprovecharse de los méritos que otros conquistan en su presencia. En efecto, lee Baltasar en socie­dad una poesía suya, y las alabanzas son para Canela; por el contrario, hace Canela una tontería y es Baltasar quien recibe los vituperios; Baltasar y Cándida se aman; pero Cándida se casará con Canela. (Aquí interviene la amarga sátira del autor, que tantas veces hubo de sufrir algo pare­cido). Canela, sin embargo, no sólo es un incapaz; es también malo, goza en serlo y sólo por casualidad, ha obtenido la tutela del hada Rosabelverde.

Por otra parte, tanta injusticia procura un fuerte protector a Baltasar: el doctor Próspero Albano, tam­bién dotado de virtudes mágicas. Entre el doctor y el hada, surge la lucha que ha de decidir la suerte del manirroto Canela. La oculta fuerza de ambos parece equilibrarse: el uno vierte el café de una cafetera y el café se sale, pero las tazas quedan vacías; el otro se empeña en llenarlas, el café no sale, pero las tazas de colman. Por fin, am­bas fuerzas se neutralizan. Frente a Baltasar queda sólo la mala voluntad de Mosch Ter­pin, cuyos experimentos de física Baltasar execra porque le parecen (concepto goethiano) «una irrisión y un insulto a las leyes naturales».

Un relámpago lanzado por el centelleante bastón de Albano da a Bal­tasar la fuerza necesaria para obrar. Con algunos amigos sorprende a Canela en el momento que trata de casarse con Cándida, y le arranca los tres cabellos en los que reside su fuerza mágica. Así se salva con un acto de voluntad liberadora. Albano, que resulta ser tío de Baltasar, le regala una rica alquería, que garantizará a los esposos las alegrías del amor y las comodidades de un holgado bienestar.

B. Allason