El Gran Meaulnes, H. Alain Fournier

Augustin Meaulnes, a quien sus compañeros de cla­se apodan el «gran Meaulnes» por su carácter aventure­ro y osado, está interno en la escuela municipal de Sain- te-Agathe. Una tarde, al alejarse del pueblo para ir en busca de unos viajeros a Vierzon, Meaulnes extravía el camino y va a dar por casualidad a un castillo en el que se está celebrando una gran fiesta de jóvenes muchachos en honor de Frantz de Galais, el hijo del castellano, que es esperado junto con su prometida.

Sin embargo, Frantz llega solo: su prometida Valentine, una aldeana que no creyó en la inverosímil boda, lo ha abandonado. De re­greso a la escuela, Meaulnes cuenta la aventura a su ami­go François y le confia que está enamorado de Yvonne, la hermana de Frantz. Mientras François y Meaulnes sue­ñan con volver a encontrar el misterioso castillo, aparece el mismo Frantz, que se ha entregado a una vida de va­gabundeo para de este modo olvidar sus pesares; por él sabrá Meaulnes que Yvonne se encuentra en París.

Pero en París, adonde se dirige el joven de inmediato, le co­munican que ella se ha ido. Es, en cambio, Fran?ois quien encuentra a Yvonne. Meaulnes se casa con ella, pero pos­teriormente debe dejarla para reunirse con Frantz, que tiene necesidad de él. Confortada por las visitas de François, Yvonne da a luz una niña pero muere poco des­pués. Cuando Meaulnes regresa, trayendo consigo a Frantz y a Valentine, no encuentra más que a la pequeña esperándolo.