El Espía, James Fenimore Cooper

[The Spy]. Novela del norte­americano publicada en 1821. Tiene como fondo las luchas, durante la guerra de la inde­pendencia americana (1774-1778), entre los «Whigs» o «Patriots» que eran partidarios del nuevo gobierno y los «Tories» o «Loyalists» que se mantenían fieles a la vieja Inglaterra.

La acción se desarrolla en los alrededores de Nueva York, en el conda­do de Westchester, donde las discordias ha­bían sido más sangrientas. Allí, «en terre­no neutral», vive la familia Wharton con la que se relacionan casi todos los episo­dios. Henry Wharton, capitán del ejército británico que ha venido a visitar a su pa­dre y a sus hermanas dentro de las líneas americanas., es capturado y condenado a muerte porque está en relaciones con el espía Harvey Birch, el cual consigue hacerle huir. De sus dos hermanas, Francés y Sarah, la primera está prometida con Dunwoodie, mayor del ejército americano que luego se casa con ella; la otra, cortejada por el coronel Wellmere del ejército inglés, es­taba a punto de casarse con él cuando Birch descubre que el coronel estaba ya casado en Inglaterra.

Pero entre éstos y los restantes y numerosos personajes resalta la figura del protagonista de la novela, Har­vey Birch, un patriota que, para ayudar a Washington, se convierte en un conocido espía del ejército británico. Es odiado por los «Patriots»; se pone precio a su cabeza; varias veces escapa a la muerte de manos de los mismos soldados que él secretamen­te ayuda. Detenido finalmente por los re­volucionarios, su valor es puesto rudamente a prueba cuando, para no descubrir su se­creto, destruye la hoja que le fue dada por Washington con la que podría demostrar a los jueces, que deciden ahorcarle, su fide­lidad a la causa de la revolución. Pero los acontecimientos se precipitan; la última batalla ha sido ganada y América ha sido libertada. La nación recompensa y honra a sus héroes, mientras Harvey Birch que­da deshonrado y es despreciado como trai­dor.

Treinta y tres años más tarde, ya vie­jo, muere casualmente en un encuentro entre americanos e ingleses y solamente entonces se le encuentra encima una carta de Washington. Así el espía muere como había vivido: fiel a su patria y mártir de su libertad. Después del fracaso de su pri­mera novela Precaution (1820), escrita so­bre modelos ingleses, Cooper decidió es­cribir «una obra puramente americana y cuyo tema fuese el amor a la patria». Fue en El espía donde el escritor encontró la manera de demostrar su fértil imaginación y su habilidad para desarrollar una intriga complicada, para evocar historia y paisaje y crear tipos heroicos. Transcrita para el teatro, la obra obtuvo el mismo éxito y pronto fue traducida y recibida con entu­siasmo por los lectores europeos.

N. Di Prieto

Estas «Novelas Blancas» de Fenimore Cooper son interesantes tanto desde el punto de vista histórico como por cierta ironía. Los personajes tienen siempre al­guna preocupación social, giran alrededor del prestigio y de los conflictos dentro de la sociedad. No son nunca verdaderos seres humanos; y perseguidos por la idea de igualdad, giran ruidosamente, como hélices. Humanamente la cosa es aburrida, histó­ricamente absurda e irritante. (D. H. Lawrence)