El Espejo, Emil Strauss

[Der Spiegel], Narración del escritor alemán contemporáneo publicado en 1919. Des­arrolla el tema, caro al autor, del lento y atormentado descubrimiento de la propia vocación, en este caso musical. El joven José, después de haber pasado a través de la experiencia militar, de la administración agraria y, finalmente, de la vida monacal — son interesantes las páginas dedicadas al conflicto religioso planteado en su alma, porque expresan la posición de muchos es­píritus en la época del autor— halla, por fin, en la música un completo apacigua­miento, hasta entonces buscado en vano; y tanto destacó en este campo, que es re­querido para dar conciertos no sólo en su patria sino también en varias ciudades europeas.

Más tarde conoce a una mujer y se casa con ella, pero cuando, en su au­sencia, hereda su esposa una gran fortuna, siente él que el terreno le falla bajo sus pies; el dinero que siempre consideró un medio y no un fin, ya no le sirve para mantener a los suyos; entonces, ¿para qué seguir tocando, y trabajar? ¿Para enriquecerse? No es éste, en realidad, su ideal. Cada noche de triunfo merecido lo sentía él como una victoria, como una conquista, que era arduo y hermoso mantener; en­tonces, ¿para qué luchar? Echa toda la culpa de ello a su mujer, que, de momento, sintiéndose ofendida en su orgullo, no cede; el músico entonces se separa de su esposa y marcha a vivir a una casita vecina. Pero el afecto está trabajando también lenta­mente en el ánimo de la mujer; sin em­bargo, antes de que esté plenamente con­vencida y sienta el íntimo imperativo mo­ral a que obedece su marido, éste muere asistiendo, durante una epidemia, a un compañero de viaje enfermo. Asunto, como puede apreciarse, fundamentalmente ro­mántico, como romántico es también el des­arrollo.

El procedimiento característico de esta obra consiste en yuxtaponer dos na­rraciones distintas, reflejo una de la otra, enlazadas entre sí por un tenue hilo. En la segunda parte, una nieta del protago­nista cuenta, a su vez, a un nieto las aventuras dramáticas del abuelo. El tí­tulo del libro, que hace referencia directa a un solo episodio, pretende tal vez aludir a un presentimiento que impulsa al mu­chacho a mirarse y, casi, a reflejarse’ en la vida del lejano pariente. Si el asunto y el ambiente son románticos — nos hallamos en los primeros veinte años del siglo XIX —, el estilo es pulcro, pulido, llegando a bri­llar con conmovedora poesía en páginas de gran plasticidad.

R. Paoli