[Le docteur Pascal]. Novela del francés publicada en 1893; es la última de la serie de los Rougon-Macquart (v.), la que por confesión del autor es el «resumen y la conclusión» de toda la obra. Hijo de Pedro Rougon y de Felicitas Paech, el doctor Pascual parece desprenderse del ambiente de su familia y de los contrastes decenales con la de los Macquart. Durante largos años, en la pequeña ciudad provenzal de Plassans, estudia las leyes de la herencia sobre sus familiares. En una casa de campo vive en una completa sencillez, y aunque curando y beneficiando a los pobres, sigue estudiando, escribiendo alguna que otra memoria académica, y haciendo experimentos sobre el sistema nervioso: le asiste en sus trabajos, su sobrina Clotilde, hija de su hermano Arístides, y desde hace treinta años también vive en la casa la vieja criada Martina.
Las dos mujeres, aunque admiren al investigador, le creen ateo, a causa de sus experimentos. Pero a Clotilde, buena y ardiente muchacha, que, criada en la casa, va haciéndose poco a poco una mujer, le hace comprender dramáticamente la importancia de las leyes biopsicológicas y la atrae cada vez más hacia sí mismo y su trabajo. De manera que la muchacha rehúsa casarse con el doctor Ramond, uno de los discípulos predilectos de Pascual, y se entrega a su tío. En el idilio, que pronto produce escándalo, el doctor le explica a Clotilde la complejidad de su obra, también a través de un árbol genealógico siempre al día de las varias vicisitudes de todos los Rougon-Macquart.
Poco a poco van asistiendo a la conclusión de algunos pronósticos basados en deducciones científicas. Fallece la anciana Adelaida Fouquet, llamada tía Dide, origen de la doble estirpe; después de unos años de locura, en un último momento de lucidez ante una hemorragia del joven sobrino Carlos moribundo, recuerda el miserable asesinato de otro miembro de su familia, Silverio (v. La fortuna de los Rougon). Consumido por su enfermedad va muriendo Máximo, hermano de Clotilde y padre de Carlos; mientras, en una atroz combustión espontánea, que el doctor señala entre los casos raros de la ciencia médica, desaparece el alcoholizado Antonio Macquart., hijo de Adelaida y de su amante, un contrabandista.
La historia de cinco generaciones gravita sobre la existencia de los sobrevivientes, pero en la embriaguez del amor Clotilde y Pascual no se dan cuenta de la miseria que sobreviene por las malversaciones de un notario que administra las rentas, ni de la vejez incipiente que, en el doctor de sesenta años, después de tantas fatigas, amenaza a una vida laboriosa. Mientras Clotilde se encuentra en París a la cabecera de su padre moribundo, el doctor empeora rápidamente y ya está muerto cuando su amada, feliz de saberse encinta, acude a su llamada. Los últimos momentos constituyen una exaltación del adelantado que muere por la ciencia. Clotilde, en la serena visión del mañana, criará a su hijo en la casa.
El libro tiene páginas vigorosas, pero a veces también demasiado descubiertas en lo relativo al idilio entre el sabio y su sobrina. En la conclusión de su larga obra novelística, Zola se extiende en discusiones teóricas y en una exaltación de la nueva medicina, que después de contrastes y dudas acabará triunfando en las luchas de una nueva humanidad. El árbol genealógico que contiene en esquema la «historia natural y social de una familia bajo el Segundo Imperio», y se supone salvado por casualidad de la destrucción, sirve de comentario al complejo examen y proporciona la clave biológica de taras hereditarias, cruces, influenciéis y cambios debidos a la educación y al ambiente, en una conclusión, ya anunciada al insertarlo en Una página de amor (v.).
C. Cordié

