[Le disciple]. Novela publicada en 1889. Adriano Sixte es un austero maestro del más absoluto positivismo, que se esfuerza en destruir hasta el Incognoscible de Spencer. Aplicándose al estudio de la voluntad y de las pasiones, sostiene el origen animal de la sensibilidad humana y que el universo moral es una reproducción exacta del físico. El más entusiasta de sus discípulos, Roberto Gresleu, preceptor en casa del marqués de Jussat, recordando que el maestro lamentaba que a la psicología no se le concediera libertad en los experimentos, escogió como objeto de estudio a la hija de los señores de la casa: Carlota.
Fingiéndose incomprendido e infeliz, logra que la muchacha se enamore de él, luego, a pesar suyo, termina por enamorarse él a su vez. Por un desdoblamiento de personalidad, sufre violentas crisis espirituales; no puede conciliar dentro de sí el mundo del experimento científico con el mundo del sentimiento. Carlota trata de olvidar el amor de Roberto; se aleja de él por algún tiempo y hasta se dispone a casarse con un joven de su propia condición social. Pero, antes de la boda, sabe, por una carta de Gresleu, que éste tiene el propósito de suicidarse y en una noche de amor se entrega al amante, dispuesta a suicidarse con él al alba del día siguiente. Entonces Gresleu ya no quiere suicidarse y trata de disuadir a la joven, que se queda estupefacta, avergonzada, perdida ante semejante cobardía.
Descubre un diario del joven, conoce por él las razones de su conducta y desesperada se envenena. Roberto es detenido y procesado. El hermano de Carlota, al que ella lo confesó todo, declara en su favor y logra que le absuelvan, para tomarse la justicia por su mano. Y en efecto, una vez obtenida la absolución, mata al seductor. El maestro a quien el joven ha revelado todo su drama en una larga memoria que le escribe, mientras está velando el cadáver siente oscuramente su responsabilidad, y entiende también el misterio siempre negado: al corazón del ateo vuelven las palabras del Padrenuestro.
La obra, que fue apasionadamente discutida, es una prueba del cambio de frente que se produjo en el autor, el cual, formado en la escuela del positivismo, hace ver sus peligros y la vanidad del intelectualismo escéptico, al paso que subraya la fuerza segura de la tradición. Se nota cierta pesadez en la demostración, defecto que se agravará en las obras siguientes del autor, pero la contrapesa el sincero fervor del moralista, que infunde a la obra una luz, una vida cálida y austera. [Trad. anónima (Madrid, 1916); de Antolín de San Pedro (Santiago de Chile, 1944)].
N. Inghilleri di Villadauro
Su psicología es una especie de comentario que se yuxtapone a la novela: por una parte el relato, los hechos, y del otro lado, su glosa. (Pellissier)

