El diezmo real, Sébastian Le Prestre de Vauban

[La Dixme royale]. Obra política publicada en París en 1707; su título exacto es: Proyecto de un diezmo real [Projet d’une dixme royale]. Le Prestre de Vauban fue un ilustre gene­ral, ingeniero militar y economista fran­cés; en la mencionada obra el mariscal del Rey Sol, dirigiéndose al mismo trata de re­solver la grave crisis social de su tiempo y como consecuencia de ella, el malestar eco­nómico y espiritual que ya comenzaba a agrietar peligrosamente al antiguo régimen. Indica con muchas particularidades las ma­neras que pueden conducir a la creación de un impuesto único, que sustituya en el reino a todos los existentes, sugeridos casi todos por un mal principio económico y por con­siguiente con una valuación perjudicial de las fuerzas económicas del Estado.

Vauban dice que conoce desde hace cuarenta años las condiciones del país: las clases pobres, gravadas siempre por impuestos y ofendidas por la altivez de los llamados privilegiados, soportan guerras y carestías; olvidadas y maltratadas, terminarán siendo una carga para todos, mientras que deberían ser la flor de la fuerza y el esplendor de la na­ción. Más de una décima parte de la po­blación del estado, se ve obligada a men­digar; de la población restante, cinco dé­cimas están en condiciones tales que no pueden dar limosna a los más necesitados, tres décimas se hallan envueltas en pro­cesos y pleitos que terminan por arruinar su hacienda, y por último, sólo una décima parte, formada por los nobles y por la rica burguesía, se aprovecha de todos los bene­ficios acumulados por la tradición feudal y por un comercio y una industria orien­tados con tenaz avaricia.

Se trata de cien mil beneficiarios, mientras el resto de la población se ve obligada a pagar todos los impuestos, a vivir miserablemente y a sos­tener todas las fatigas del trabajo, de las carestías y de las guerras. El autor propone un impuesto único para todas las clases repartido proporcionalmente entre la pro­piedad, los productos de la tierra, el comer­cio y la industria, liberando a los pobres de todo gravamen, e incitando a los ricos a una fecunda laboriosidad. La reforma del soberano consolidaría de este modo el amor de sus súbditos, quitando al clero y a la nobleza el carácter odioso que les aleja de la vida del país.

Para sostener su pro­puesta, Vauban hace sentir la necesidad de una estadística general, a fin de que el Estado sepa en todo momento con cuántos hombres puede contar con seguridad, en paz y en guerra. A pesar de su sabia pro­puesta, la obra de Vauban fue muy pronto combatida por el ambiente de la Corte, y la edición se destruyó. Su importancia evi­dente, se aumenta por la manera como fue expuesta, por el lado económico y sobre todo por el lado político, la situación efec­tiva de Francia hacia los finales del reinado de Luis XIV: de un modo sagaz y libre que, dada su devoción de soldado para la causa de la monarquía, anuncia la grave crisis del régimen y los preludios de la Re­volución.

C. Cordié