El Corazón Roto, John Ford

[The Broken Heart]. Tragedia en cinco actos del autor inglés John Ford (1586-1639), publicada en 1633. La acción se desarrolla en Laconia, donde el joven Orgilo ama a Pentea y es co­rrespondido. Pero entre sus corazones se in­terpone la voluntad despótica de Itocles, hermano de la muchacha, el cual, movido por bajas consideraciones de interés, ha de­cidido darla por esposa a Bassán, hombre ce­losísimo y cruel. Pentea, obligada a doblegarse a la voluntad de su hermano, se casa con Bassán, pero después de un breve pe­ríodo de vida infernal, se vuelve loca y muere.

Entretanto, Itocles se ha convertido en un famoso general; su última gran vic­toria es la conquista de Mesenia, y hasta el mismo rey quiere recibirle con todos los honores en su palacio. Durante la solemne recepción, Itocles se enamora de la hija del rey, Calanta, que pronto corresponde a su amor. Pero Orgilo, que había asistido impotente al drama de Pentea y a su ho­rrible muerte, cree llegado el momento adecuado para vengarse de Itocles. Le atrae a una emboscada y lo mata. Mientras tanto en el palacio se prepara una fiesta en que la princesa bailará. Poco antes de iniciarse, Calanta se entera de la muerte terrible de Pentea, de las vicisitudes de Orgilo, de cómo él se ha vengado matando a su amado Itocles y de que también su padre ha muer­to. Tan terribles noticias dadas todas juntas parecen no impresionar en lo más mínimo a la princesa.

Pero internamente su corazón ha sido mortalmente herido. Aparentemente serena, y como si nada hubiese pasado, aca­ba su danza y, tan pronto ha terminado, pronuncia el nombre de Orgilo y le con­dena a muerte. Ha cumplido con su deber: la joven no puede sostenerse y cae al suelo con el corazón destrozado. No se ha des­cubierto ninguna fuente literaria de esta tragedia que es la más clásicamente pura de Ford y, tal vez, de todo el teatro inglés del XVII. Calanta, si por una parte se en­tronca con las grandes figuras griegas en su heroica capacidad de sufrimiento, por otra parece presentir los personajes caros al Decadentismo (v.), hasta el punto de pa­recer el primer tipo de la Salomé (v.) que triunfará en los últimos años del siglo XIX. Todo lo que de refinado y de morboso se encuentra en el arte de Ford tiene en esta obra una de sus más preciosas manifesta­ciones.

E. Allodoli