[Tovarisc Kisljakov — Tri pary selkovych culok]. Novela rusa de Pantelejmon Sergeevic Romanov (1884-1938), publicada en 1931. El autor, típico representante del «naturalismo social» que fue, entre 1925 y 1930, una de las principales tendencias de la literatura soviética, ambiciona en esta obra, como en otras suyas, hacerse casi historiador de la sociedad contemporánea, describiendo la transmutación general de las costumbres y el conflicto entre los restos del viejo mundo y los inicies del nuevo, en la Rusia de los primeros años de la Revolución. El «camarada» Kisljakov, acusado del homicidio de Tamara, mujer de un amigo suyo, el químico Arkadij Nejnamov, es procesado. En realidad ha sido el amante de Tamara, y la mujer, que había esperado convertirse en una actriz célebre con la ayuda de un director teatral también amante suyo, al ser abandonada por este último, se ha matado con un puñal que le había regalado Kisljakov. La novela se basa por completo en la evocación de estos antecedentes, sin que el autor se preocupe de enterarnos del resultado del proceso.
Lo que le preocupa es representar y analizar, con ocasión del proceso, la mentalidad del protagonista, un ingeniero intelectual no conformista, que, no creyendo en los ideales comunistas, pero debiendo, sin embargo, ganarse la vida para él y para su mujer, se ha empleado en un museo. Allí, gradualmente, Kisljakov vence su innato individualismo y algo por oportunismo y algo por encontrar una razón a su vida, se hace amigo del director, comunista exaltado, y con él colabora en la reorganización del museo, inspirándose en la interpretación dialéctico-marxista de la historia. Pero cuando el director es despedido, Kisljakov, para no perder el puesto, le retira el saludo. Primero, pues, ha «traicionado» a sus compañeros intelectuales empleados como él en el museo y ahora «traiciona» a su nuevo amigo. Así quiere señalar Romanov la condena del viejo intelectual ruso, cerebral, débil, indeciso, incapaz de adaptarse a los tiempos nuevos y de fácil compromiso con su conciencia. Forzada por la intención satírico-programática, la obra se impone, sin embargo, por la finura del análisis, el acre vigor de un humorismo rabioso que da al estilo una originalidad cautivadora. Trad. ital. de Neanova- Feline (Milán, 1933).
G. Kraisky

