El Carnero, Juan Rodríguez Freile

Obra del escritor colom­biano Juan Rodríguez Freile (1566-?), es­crita a sus 70 años con el prolijo título de Conquista y descubrimiento del Nuevo Rei­no de Granada de las Indias Occidentales del mar Océano y fundación de la ciudad de Santa Fe de Bogotá, primera de este Reino, donde se fundó la Real Audiencia y Cancillería, siendo la cabeza se hizo arzo­bispado, etc. Tradicionalmente se conoce con el nombre de El Carnero, denominación que antiguamente se daba a una especie de fosa común, cavada en ciertas iglesias y hospitales para enterrar muchos muertos a la vez. Algunos autores creen que al li­bro de Rodríguez se le dio dicho título por analogía con la palabra Becerro, nom­bre con que se designaban ciertos libros antiguos, donde se copiaban los privilegios de las iglesias y monasterios. El Carnero es una crónica novelada de la vida colonial en el Nuevo Reino de Granada, entre 1539 y 1636, o sea desde la conquista de dicho país hasta la presidencia de Martín Saavedra y Guzmán. En su relato da el autor no­ticias de carácter histórico sobre los prime­ros conquistadores, virreyes, presidentes y visitadores de la Real Audiencia y sobre los caciques de las tribus indígenas, sus costumbres, ritos y ceremonias, alternándolas con episodios de la vida colonial: aven­turas de amor, crímenes y venganzas, le­yendas de brujas y aparecidos, narrado todo en un estilo castizo, fluido, vivaz y pinto­resco, aunque descuidado a veces. Algunos críticos han creído ver en El Carnero un esbozo de novela picaresca, emparentando- le con el Lazarillo (v.) y con Marcos de Obregón (v.). Para incluirla en tan ilustre linaje literario, faltan a la obra de Rodrí­guez Freile muchas cualidades y condicio­nes de estilo y contenido: unidad en el re­lato, trama, atinada descripción de carac­teres y un desenlace. En realidad, El Carne­ro no es sino una serie de relatos que siguen un orden cronológico, entreverados con re­flexiones morales del propio cronista, toma­das a veces de las obras de Platón, Horacio, Marco Aurelio y Séneca, así como de La Celestina (v.) y de novelas picarescas, o de las obras del marqués de Santillana, de Fray Antonio de Guevara y de Fray Luis de Granada.

D. Achury Valenzuela