El Arco Iris, David Herbert Lawrence

[The Rainbow]. Novela del escritor inglés David Herbert Lawrence (1885-1930), publicada en 1915. Compren­de la historia de tres familias, bajo el as­pecto del desarrollo de sus experiencias amorosas. La primera se forma cuando Tom Brangwen, joven y rudo campesino, se casa con Lidia Lensky, una polaca, viu­da con una niña, Ana. Tom y Lidia, que encuentran recíproca y total comprensión en el amor, se sienten sin embargo en cierto modo extraños, porque Lidia tiene un pasado y conserva vivos recuerdos de los cuales Tom se siente excluido; cobra afecto por la hijastra, Ana, un carácter extraño, que, crecida y transformada en una muchacha sensible, de religiosidad ins­tintiva y con temperamento solitario y apa­sionado, se casa con Will Brangwen. Sub­yuga al marido con el vínculo de una pa­sión sensual, que casi devora su persona­lidad, mientras no consigue matar el sen­timiento de independencia de la mujer. Ana casi desprecia la sumisión de su ma­rido y permanece ajena a su vida espi­ritual que se expresa en una exaltación religiosa y una admiración embriagada por el encanto místico de las catedrales y de todo el arte eclesiástico.

Al fin, Ana se calma con su fecunda maternidad; el primer fruto es Úrsula, que crece aislada del resto de la familia; el refinamiento de su espíritu desarrolla en ella un sobresa­liente e incontenible sentido de indepen­dencia, y para satisfacerlo estudia y gana una plaza en una escuela, donde entra en contacto con la ruda amargura del mundo. Úrsula lleva el orgullo devastador de su personalidad también al amor: se hace amante de Antonio Skrebensky, ligándose a él con una pasión con atisbos sádicos, pero no quiere casarse, porque fuera de la exaltación de los sentidos se siente extraña a él. La oscura amargura de esta relación acaba por colmar a Antonio, rompiendo su amor: y se separan. Tras una grave enfer­medad, Úrsula se siente renacida, se nota un alma más serena, y, contemplando un arco iris, después de un día de lluvia, le parece descubrir la verdadera realidad del mundo, de «un mundo edificado en una viva construcción de realidad adherida a la bóveda del cielo».

La novela, en que se encuentra una oscura y desordenada mor­bosidad psicológica y que fluye discontinua y en ciertos momentos incluso enigmática, no pertenece al mejor Lawrence; sin em­bargo es notable su intento de una inter­pretación lírica del fenómeno erótico. [Trad. de A. Berlioz (Buenos Aires, 1944)].

G. Alliney