El Anillo Maléfico, Rastignac

[Il maléfico anello]. Drama en tres actos de Rastignac (Vincenzo Morello, 1860-1933), representa­do en 1910 y publicado en el mismo año en Milán. El maléfico anillo es el nupcial, cuando une a dos seres que no congenian y a los que la ley no consiente separarse para volver a hacer cada uno de ellos su propia vida. La protagonista, Livia Azzolini, mujer exquisita por educación y sen­timiento, se ha casado con un ser abyecto, Tullio Malasoma, y le soportó hasta el día en que, entre los brazos de un hombre digno de ella, amante y madre, conoce la verdadera felicidad. Se descubre el adulte­rio y muere el amante. La mujer vive se­parada legalmente de su marido. Éste si­gue deseándola e, intuyendo que está a punto de ceder a un nuevo amor, deposita en las manos de su rival, que es Patrizi, su abogado, las cartas que contienen la prueba de su antiguo fallo. Sin embargo Patrizi, que tiene ingenio y corazón, com­prende, perdona y, traicionando su deber profesional, tira las cartas al fuego. Para evitar el escándalo que pende sobre su ca­beza, Livia pide un coloquio a su marido, que la humilla, exasperando brutalmente su repulsión. Furibunda, la mujer deja escapar delante de Patrizi unas palabras don­de se vislumbra la tentación de quebrar sus cadenas con un crimen. Luego, aterro­rizada por el pensamiento de que su amado puede haber perdido su aprecio en ella, se mata. Junto a Livia, una de sus amigas, que obtuvo el divorcio en el extranjero, vive feliz su vida con el nuevo marido. Morello, convencido defensor de la necesi­dad del divorcio, había ya roto una lanza a propósito del Divorcio (v.) de Bourget (v. La energía literaria). Ahora, desde una nueva tribuna, defiende su tesis, tal como hiciera en la Flota de los emigrantes (v.), aunque aquí con mayor finura de análisis, concentrando sus dotes de abogado y po­lemista en alguna que otra escena bien llevada y eficaz.

E. Ceva Valla