El campesino Henchard, a fuerza de fatigas y de ímprobos sacrificios y dominando una naturaleza violenta y viciosa, ha conseguido convertirse en alcalde de Casterbridge y enriquecerse. Un día, después de dieciocho años de ausencia, regresa su mujer (a quien Henchard en su juventud, bajo los efectos de una borrachera, había vendido a Newson, un marinero de paso), trayendo consigo a la hija tenida con éste. El escándalo trastorna a Henchard justo cuando una serie de negocios desafortunados provocan su ruina económica. Henchard vuelve de nuevo a la bebida y cae cada vez más bajo: cuando muere es ya un despojo humano, despreciado por todos.

