Dos seres humanos, Richard Dehmel

[Zwei Menschen], Novela alemana de carácter lírico subdividida en cantos (romanzas), publicada en 1903. Inspirándose en una experiencia personal que dio origen a su segundo matrimonio, Deh­mel desarrolla su doctrina sobre el amor y sobre la vida. Cediendo a la fuerza de los instintos, dos individuos Lea y Likas, se desatan de los vínculos afectivos que les tenían anteriormente atados a otras perso­nas; la mujer lo consigue más fácilmente rompiendo lazos indignos; el hombre con mayor dificultad.

Luego, ambos, decididos a superar todo lo material que puede haber en su pasión, se fortifican, se purifican, en­cuentran su felicidad y, al mismo tiempo la felicidad del mundo, en una voluntad de sacrificio que es al mismo tiempo gozo. Y se entregan a esta felicidad nueva, fieles a la doctrina de Dehmel de que el valor del individuo reside en su capacidad de des­arrollar su sentido de humanidad. Un año dura esta transformación espiritual. La no­vela empieza en invierno para terminar en otoño, pasando así a través de las estacio­nes. Durante este tiempo recorre todo el paisaje alemán y penetra en todos los am­bientes culturales: la llanura, la montaña, el mar, el pueblecito de provincia, la gran metrópoli.

La estructura de los cantos tie­ne esa originalidad que Dehmel denominaba «la forma nueva de la balada, una forma que permite reproducir con muchas varia­ciones una vida entera del alma y un des­tino humano». La construcción es más bien artificiosa: la obra se divide en tres ciclos («La revelación», «La felicidad» y «La cla­ridad»), cada uno compuesto de 36 cantos de 36 versos cada uno. Casi siempre los cantos empiezan con una descripción de la naturaleza que quiere expresar de un modo alegórico el contenido sucesivo; sigue el parlamento de uno de los dos personajes y la réplica del otro, de manera que el final de cada canto sirve de introducción al can­to sucesivo. Los 17 cantos primeros empie­zan con la palabra «y», y los últimos 17 con «sin embargo», todos ellos elementos caros a un determinado simbolismo alemán.

Se añaden algunos toques novelescos de dudo­so gusto: la mujer es duquesa, el hombre es secretario del duque, la mujer mata a su niño ciego para poderse dedicar más libremente al amor, el hombre intenta robar unos documentos de archivo. Episodios gro­seros que contrastan ingenuamente con el motivo de una íntima transformación espi­ritual que informa la obra.

A. Feldestein