Dos años entre los hielos del Polo Sur, Otto Nordenskjöld

[Tvá ár bland sydpolens isar]. En esta obra, publicada en 1904, el explo­rador sueco cuenta las vicisitudes de su célebre expe­dición al Antártico, que tuvo lugar desde 1901 a 1903. A bordo del «Antartic» la ex­pedición, en octubre de 1901, se alejó de Suecia, alcanzó las Shetland del Sur y la Tierra de Luis Felipe; desde allí, luchando con el «pack», se internaron hacia el sur sin poder alcanzar, empero, la meta preesta­blecida, es decir, la Tierra de Oscar II. Seis hombres, entre ellos Nordenskjóld, des­embarcaron entonces en la pequeña isla de Snow Hill, para pasar el invierno en una pequeña cabaña plegable, llevando a cabo observaciones científicas y exploraciones geográficas.

Durante el invierno se organizó el viaje hacia el sur y, en primavera, el autor alcanzó la Tierra de Oscar II con dos compañeros, descubriendo la existencia de una especie de barrera de hielo que, sin em­bargo, no pudo explorar completamente, puesto que unas terribles tormentas, la es­casez de víveres y un percance que dejó inválido a uno de sus compañeros, le obli­garon a regresar a la cabaña, donde perma­necieron esperando al buque que tenía que conducirlos a su patria. Pero todo el verano transcurrió sin aparecer el «Antartic» y fue por lo tanto necesario afrontar un segun­do invierno. En la primavera siguiente (1903), durante una exploración en los alre­dedores de Snow Hill, los seis explorado­res tuvieron la sorpresa de descubrir a tres compañeros suyos a los que en el verano anterior el capitán del «Antartic» había desembarcado para que llevaran víveres y noticias a Nordenskjóld y a sus hombres, debido a que el buque no conseguía alcan­zar la isla de Snow Hill.

Los tres habían tenido que invernar con muchas dificulta­des en el transcurso de su viaje. Ya no sabían nada del «Antartic» y estaban muy preocupados por su suerte. El 8 de noviem­bre encontraron en la isla al capitán del buque «Uruguay» enviado en su socorro por el gobierno argentino; la misma noche apa­recía el capitán del «Antartic» con el resto de la tripulación; su buque, preso entre los hielos, se había hundido en el otoño du­rante una terrible tormenta, y ellos, que habían logrado salvarse a duras penas, habían tenido que invernar sobre los hie­los. La expedición, reunida de nuevo, pudo regresar a Europa, donde la habían dado por perdida.

El libro de Nordenskjóld cuen­ta con sobria eficacia estas novelescas vici­situdes, y es uno de los más célebres do­cumentos de las expediciones antárticas. Demostró hasta qué punto puede llegar la resistencia del organismo humano en las condiciones de vida más excepcionales, y que es posible con el ingenio y el valor superar dificultades que a primera vista parecen insuperables. Precisamente por la altura de la enseñanza moral de estas fran­cas y elocuentes páginas, la obra fue com­parada justamente con el famoso libro de Nansen, El «Fram» a través del mar polar.

P. Gobetti