Drama en tres actos del poeta y dramaturgo romántico español, representado en Madrid en 1838. La acción se desarrolla a principios del siglo XVII. Mencía, joven de veinticinco años, huérfana de noble familia, de carácter rígido y fanático, está firme en sus propósitos de pronunciar los votos monásticos y hacerlos pronunciar también a Inés, su hermanastra, para expiar la vergüenza de la madre de la última, su madrastra, quemada viva como hereje; vergüenza que recae sobre el padre, haciéndole sospechoso y siendo sometido a oprobiosa penitencia.
Pero Inés ama con ardiente afecto a un hidalgo y valiente oficial, don Gonzalo, aunque sea mucho mayor que ella; y Mencía, desesperando doblegarla de otro modo, con el engaño de falsas noticias la induce a renunciar al novio y a escribirle una carta de ruptura. La misma Mencía se encarga de entregársela, pero en cuanto le ve se enamora en el acto; y él, emocionado por su belleza y disgustado por el abandono de Inés, al poco tiempo se le declara. Se deciden las bodas. Mas por sospechas de herejía, don Gonzalo es detenido por la Inquisición y también la mujer que, por consejo de su tutor, se presenta para justificarse ante el terrible tribunal, es detenida y sometida al tormento durante el cual, extraviados los sentimientos y vencida por su temperamento excesivo, «miente en ofensa de su honor», por lo cual es desposada inmediatamente con don Gonzalo sin ni siquiera poderle ver ni tener noticias suyas.
Don Gonzalo consigue escaparse de la cárcel y emprender rápidamente la huida; corre al lado de Mencía que se dispone a seguirle, cuando por pura casualidad se descubre que él es su padre. Desesperada se mata, mientras a don Gonzalo lo detienen los esbirros de la Inquisición, que acaban de llegar. El drama está plagado de intrigas, intrincado con tanto equívoco, con expedientes gratuitos y golpes teatrales (al principio, por ejemplo, es Inés la que se cree hija de Gonzalo). No gustó al público, pese a respirar la atmósfera liberal de la época y buscar el éxito fuera de los límites de) arte con ataques — cautos y encubiertos, de todos modos — a la Inquisición y con un complicado «enredo» que es tradicional del teatro nacional español, pero que cansa y disgusta en un drama de pasiones y de situaciones espirituales altamente trágicas.
F. Carlesi

