Novela del escritor americano, publicada en 1929. Pertenece al grupo de novelas inspiradas en la crítica social, y en particular, en la vida burguesa. Pero en esta ocasión los personajes no son captados en el lento engranaje de esta vida burguesa, sino en pleno intento de evasión. Sam Dodsworth, conspicuo industrial de cincuenta años, cuya juventud, como la de muchos de sus semejantes, transcurrió casi sin que él se diera cuenta, preso en el engranaje del trabajo y de la creación de una fortuna, es convencido por su mujer de tomarse unas largas vacaciones por Europa.
Fran, la esposa a los cuarenta años, parece aún una muchacha, y ha conservado intactos todos los deseos y aspiraciones de una jovencita a una vida brillante, refinada e intelectual, aspiraciones que se concretan en cierto vano deseo de conquista y de éxito y en un sentimiento de condescendiente superioridad hacia su marido, que la adora y que a pesar de su aspecto un poco pesado y corto posee muchos más resortes espirituales que aquella mujercita árida y pretenciosa. El viaje a Europa es para Dodsworth una larga tortura, durante la cual ve a su mujer distanciarse cada vez más de él, imbuyéndose de esto o de aquello, lanzándose con avidez y escaso discernimiento a la vida europea y humillándole porque se comporta como un americano, con lo que ella no hace otra cosa sino dar muestras de ser aún más americana.
Pero algo aprende él en esta experiencia europea, de la cual saldrá más joven, más libre, menos tímido y con los ojos abiertos sobre la dulce pero cruel tiranía de Fran, contra la que se rebelará, aunque sufriendo por ello, con la ayuda de una mujer inteligente y comprensiva, que sabe amarle y apreciarle por aquello que verdaderamente es. La conclusión es de un optimismo un poco afectado, pero la novela está basada en finas y penetrantes observaciones y en un sutil análisis de la psicología americana. El carácter de Fran es de los más vivos y mejor dibujados que pueden encontrarse en las novelas de Lewis.
E. Craveri Croce

