Diwan, de Ibn Darráy, Ahmad ibn Muhammad ibn Darray al-Qastal.lí

Conjunto de la producción del poeta arábigo español, secretario de al-Hakam y de Almanzor, y que luego siguió su carrera po­lítica en algunas cortes taifas. Fiel a los modelos clásicos de la qaslda. imitador de al-Mutannabí (v. Díwan), escribió numero­sas poesías, aunque sus versos hacen gala de pobreza intelectual, y, además, son ama­nerados, complicados, conceptuosos. Si en algo puede decirse que destacó fue en las elegías (por ejemplo, la que dedicó a la sultana Aurora) y en los panegíricos, en su inmensa mayoría dedicados al poderoso Almanzor, de quien era más o menos el poe­ta oficial.

La fama y la difusión que al­canzó la obra de Ibn Darráy, tanto en al-Andalus como en el resto del mundo musulmán, la debe en gran parte a su dis­cípulo Ibn Hazm, quien en su Epístola apo­logética de al-Andalus (v.) llega incluso a compararle con al-Mutanabbl, Abü Tammám y a Bassár ibn Burd. También le ala­baron, entre otros, Ibn Bassám (v. Dajlra) y al-saqundl (v. Risala fiz fadl al-Andalus). Pese a todo, lo cierto es que su preocupa­ción, como la de la mayoría de los panegi­ristas, es el estilo, no el fondo. Tanto en sus versos como en sus epístolas en prosa rimada que conservamos, se aprecia mucho «oficio», pero pocas y pobres ideas.

Tam­bién cultivó la poesía floral, y en uno de sus poemas al describir la azucena dice: «Las manos de la primavera amurallaron, encima de los tallos, los castillos de la azucena; castillos con almenas de plata, donde los defensores, agrupados en torno al príncipe, empuñan espadas de oro», imá­genes que fueron imitadas en un poema del hebraico español Mosé ibn ’Ezra (v. Poesías). Traducción de numerosas poesías por Régis Blachére, en su artículo La vie et l’oeuvre du poéte épistolier andalou Ibn Darray al- Qastallí, publicado en la revista «Hespéris», XVI (1933), páginas 99-121.

D. Romano