Días ejemplares, Walt Whitman

[Specimen days and Collect]. Obra del gran poeta, publicada en 1883. Puede considerarse un diario real e ideal, conjunto de la más honda crisis espiritual de Whitman; compuesto a lo lar­go de los años de la guerra de Secesión, unas veces en forma de notas [Note- Boofes], y otras de cartas a su madre y a sus amigos, tiene como motivo la ayuda prestada por el autor en la asistencia a los heridos y a los enfermos de la guerra.

Whit­man, partidario declarado de los Estados del Norte, posición que asumiría casi en for­ma polémica, se encontró después, ante la herida de su hermano y la asistencia que recibiera, desarmado frente a algo que es­taba por encima de la guerra: el sufri­miento. Los Specimen están situados entre dos momentos igualmente ligados a aque­lla voz: los sufrimientos de la guerra y el ataque de parálisis que asaltó al poeta poco después del fin de la guerra, mientras reco­gía en las páginas de su agenda el brevia­rio de su vida.

El interés de este libro es doble: el que tiene en sí mismo y en rela­ción con la poesía de Whitman; las páginas autobiográficas que abren el volumen y que constituyen el mejor prólogo a toda la obra de Whitman se pueden considerar como una base sobre la que se ajustan y se enlazan las reflexiones y las notas que interesan al hombre y al artista. Natural­mente, los elementos fundamentales de la poesía de Whitman están en estas páginas de acuerdo con las líneas principales de su pensamiento políticorreligioso; dan fe de ello las notas sobre Longfellow, Emerson, Carlyle, Poe y ciertas divagaciones de ca­rácter literario o musical, entre las que se encuentran las que se refieren al «Septimino» de Beethoven, a Coleridge, etc., y sobre todo las reflexiones finales acerca de la Naturaleza y la Democracia, y acerca de la Moralidad.

Vistas en este sentido, las notas de los Specimen están íntimamente ligadas a las páginas sobre la democracia Democratic Vistas] escritas y publicadas en 1871. En lo que se refiere a la poesía, son varias y dignas de mención sus interferencias, en particular con Redobles de tambor Drum-Taps]; tampoco le faltan puntos de contacto con el Canto a mí mismo [Song of myself], que constituye el punto vital de toda la obra de Whitman.

A. Seroni